domingo, 11 de mayo de 2008

Vas a ser tú

"¿Me acompañas a pillar el autobús?" Así comienza lo que será una noche que en principio estaba terminando. Después de varias horas de copas con unos amigos le pido a uno que hacía tiempo que no veía que me acompañe a la parada. Mis intenciones no eran claras, ni yo misma lo sabía, si había querido intimar con él le podría haber dicho algo, pero en cambio ni se me había pasado por la cabeza, pero en este momento, me apeteció estar a solas con el y de camino me ahorraba el paseo sola. "Vale, un segundo y tiramos para allá", se termina la cerveza, coje la chaqueta y salimos juntos del bar.
Durante largo rato, una media hora, vamos hablando de cosas, de relaciones, de música, de amigos... llegamos al parque que hay junto a mi parada de autobús y entramos, parece que está abierto a pesar de ser tan tarde, nos sentamos en un banco a hacer tiempo porque aun falta para que salga el autobús, y estando muy juntos le busco los labios, pero se aparta, lo cual hace que de repente me apetezca mucho más besarle, pero no lo vuelvo a intentar, bromeo y seguimos charlando. "Vas a perder el autobus" me dice y salimos del parque por la puerta por la que habiamos entrado, dando un rodeo hasta la parada, una vez cerca, le pongo contra la pared, "Voy a violarte" le digo con una sonrisa en la cara, me mira con ojos sorprendidos, y mira para un lado y para otro, no quiere cruzarse con mi mirada, que en esos momentos era bastante intensa.
"Vas a ser tú quien me bese", y me acerco mucho a sus labios, sin besarle, dejandole margen, pero lo suficientemente cerca como para que pueda sentir mi aliento en sus labios, mira al lado, parece que realmente no me quiere besar, y se gira dándome un beso en los labios, con fuerza, rodeándome con sus brazos y cogiéndome hacia sí mismo. Me muerde una y otra vez los labios sin dejarme descansar, nuestras lenguas se encuentran con un pearcing de por medio que me vuelve loca, hace mucho que no me enrollo con un chico con pearcing en la lengua. Nuestras salivas se mezclan y nuestras lenguas se hacen una, los dientes y labios no dejan de ser partícipe de la fiesta que nuestras bocas estan teniendo. Le imito y le muerdo los labios a la vez que ambos luchamos por llevar el control, le abro la chaqueta y le acaricio la espalda, es prácticamente de mi estatura por lo que al cogerle el culo con fuerza pude sentir su erección en mi monte de venus, esto le animó a continuar y del mismo modo me empezó a coger el culo y a acariciar mi cuerpo, con ropa de por medio. Pero nuestros labios no se querian separar, nuestras manos nos querian acercar el uno al otro y la energía de nuestro ser fluía a través de húmedas palabras sin sonido que lo decían todo a través del tacto y el sabor de nuestras lenguas que no cesaban su lucha sobre el control de la otra.
Miro de refilón y veo como el autobús arranca, sin despedirme, "Pierdo el bus" me hace salir corriendo y dejándole allí, sin mirar atrás entro en el autobús y me siento, con un suspiro que me hace recordar que no sentía tanto en un beso desde que era una adolescente y besarme era lo más lejos que llegaba en mi sexualidad. Entonces me doy cuenta de que podría haberle invitado a casa, pero no, Burn esta noche ha sido una niña, que un beso le ha hecho feliz y le ha llevado a ese lugar donde te llevan los besos que se reciben sin más interés que el propio beso.
Buenas noches, susurran mis labios, y con un sms le doy las gracias por acompañarme y le deseo que duerma bien, mientras enciendo el ipod y me centro en la letra de la canción que estaba sonando, La Herida, de Héroes del Silencio, porque "Siempre he preferido un beso prolongado, aunque sepa que miente, aunque sepa que es falso".

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