martes, 12 de agosto de 2008

Punk


Aunque mi ambiente habitual es el heavy anoche decidí pasarme por una placita donde algunos colegas punkis se ponen a beber litros, por saludar a Pablo que hace meses que no le veo.
Nada más entrar en la plaza todos me miran; vaqueros, camiseta de tirantas roja y botas, el pelo lo llevo suelto, pelirrojo como siempre, y voy sin maquillar, me miran con cara de ¿tu que haces aquí? Pero si intimidarme me acerco a un banco donde esta el único que no me mira, Pablo, que está liándose un pitillo. Ya cerca de ellos algunos hacen amago de decirme algo, como si de una intrusa me tratase, pero se quedan callados esperando ver qué voy a hacer.
A sabiendas del clima que me rodea me pongo frente a Pablo tapándole la luz de la farola que iluminaba su mano, mira hacia arriba y casi deja caer el porro dándome un abrazo, "cuidado que lo tiras" le digo, y me da dos besos "pero tu que haces por aquí???" En ese momento como un inmenso suspiro suelta la tension de todos los demas, que dejan de estar en silencio, y le dicen a Pablo que nos presente. Mientras los saludo a todos el termina de liarse el porro y lo enciende, "la primera calada para la señorita" le doy una calada y se lo devuelvo, otro me ofrece una litrona y no la rechazo, una vez entre colegas nos apartamos y nos contamos algunas novedades despues de un tiempo sin vernos. De pequeños fuimos los dos raros de la clase, con el tiempo nos hicimos amigos y actualmente somos los unicos compañeros que seguimos siendo grandes amigos.
Mientras charlaba con Pablo no dejo de mirar a un amigo suyo, detrás suya, sentado en el banco, es el único que no habla con los demás, está mirándome fijamente, con una mirada ¿celosa? no lo sé, quizás solo curiosa. Pablo y yo nos acercamos al grupo dando por finalizada la parte más privada de nuestra conversación y el le habla a los demás de quien era yo, contando anécdotas del colegio, recordando viejos motes y comentando actuales cambios... yo me rio pero sin quitarle el ojo al chico aquel, Manu creo que se llamaba.
La noche avanza cada vez mas etílica y fumeta, los porros nos hacen reirnos de todo y el alcohol nos nubla el equilibrio, la gente se dispersa, algunos ya estan potando en algún árbol y yo aprovecho para sentarme junto al tal Manu, que parece no decir nada. "Te ha comido la lengua el gato?" le digo mientras me siento, a lo cual responde sacándome la lengua entera, con un pearcing en todo el medio, puff que morbazo!!!
"Soy chico de pocas palabras, perdona", "eso a veces es muy bueno, a veces no hace falta decir nada, tu con miradas me lo has dicho todo". Sin decir nada más se levanta del banco y me mira, me levanto y le sigo, "¿a donde vais?" me pregunta Pablo, "ahora volveremos", no hace falta más explicaciones.
Giramos una calle, otra, y nos encontramos en una calle sin salida, un callejón con a penas una farola que está a punto de fundirse en la esquina, uno de los edificios está en obra y nos entramos entre las vallas para tener aun más intimidad, una vez dentro, sin decirnos nada, nos miramos y nos empezamos a besar con prisas, como si fuésemos a comernos, nuestros cuerpos se juntan, paso la mano por su cabeza rapada y entremezclo mis dedos con los pelos de su cresta. Sus pintas de niño malo me ponen a mil, es más pequeño que yo pero me da igual, me encanta que tenga tantos pearcings, me engacho del pezon hasta hacerle enloquecer, nos quitamos las camisetas y aún sin decir nada, seguimos besándonos y acariciandonos, aunque más que caricia diría que es una lucha por controlar el cuerpo del otro. Mis arañazos se disputan con sus manos fuertes que no quieren sino agarrarme por todos lados, como si me fuese a ir, los mordiscos y chupetones nos dejan llenos de moratones y sin a penas dejar pasar 5 minutos ya estoy colocándole un preservativo para darle fin a tanta agonía.
Todo está muy sucio y no tenemos demasiado tiempo, además ambos nos encontramos algo colocados, miro un montón de ladrillos aún precintados en los que me apoyo mientras me bajo los vaqueros dándole a entender que no queda otra sino "el perrito", me agarra por la cintura y sin dudar me penetra hasta el fondo, me llega a sorprender con qué destreza se mueve sin perder el ritmo, algunas gotas de sudor caen de su nariz a mi espalda lo cual me excita mucho más mientras noto su pene entrando y saliendo de mi vagina en una de las posturas más profundas, en pocas sacudidas ambos nos corremos y el orgasmo nos lleva a desvanecernos, yo me pongo derecha mientras el se apoya en el conjunto de ladrillos quitándose el condón y dejándolo caer en el suelo.
Nos subimos los pantalones y nos miramos a los ojos, aún sin decirnos nada, me besa, esta vez suavemente, cariñosamente, dejando atrás la agresividad con la que habíamos follado, nos ponemos las camisetas y bajamos a la calle donde una fina brisa nos enfría el sudor de la piel, abrazados, aún en silencio, regresamos a la plaza donde esta Pablo con todos sus amigos, se nos espabila el morao y nos sentamos a beber cerveza, uno al lado del otro, mirando al horizonte, "preciosa" me dice al oido, sin decir nada más, vuelvo a darle un último trago a la cerveza, me despido con la mano de Pablo y me voy a casa por donde había venido.

domingo, 11 de mayo de 2008

Vas a ser tú

"¿Me acompañas a pillar el autobús?" Así comienza lo que será una noche que en principio estaba terminando. Después de varias horas de copas con unos amigos le pido a uno que hacía tiempo que no veía que me acompañe a la parada. Mis intenciones no eran claras, ni yo misma lo sabía, si había querido intimar con él le podría haber dicho algo, pero en cambio ni se me había pasado por la cabeza, pero en este momento, me apeteció estar a solas con el y de camino me ahorraba el paseo sola. "Vale, un segundo y tiramos para allá", se termina la cerveza, coje la chaqueta y salimos juntos del bar.
Durante largo rato, una media hora, vamos hablando de cosas, de relaciones, de música, de amigos... llegamos al parque que hay junto a mi parada de autobús y entramos, parece que está abierto a pesar de ser tan tarde, nos sentamos en un banco a hacer tiempo porque aun falta para que salga el autobús, y estando muy juntos le busco los labios, pero se aparta, lo cual hace que de repente me apetezca mucho más besarle, pero no lo vuelvo a intentar, bromeo y seguimos charlando. "Vas a perder el autobus" me dice y salimos del parque por la puerta por la que habiamos entrado, dando un rodeo hasta la parada, una vez cerca, le pongo contra la pared, "Voy a violarte" le digo con una sonrisa en la cara, me mira con ojos sorprendidos, y mira para un lado y para otro, no quiere cruzarse con mi mirada, que en esos momentos era bastante intensa.
"Vas a ser tú quien me bese", y me acerco mucho a sus labios, sin besarle, dejandole margen, pero lo suficientemente cerca como para que pueda sentir mi aliento en sus labios, mira al lado, parece que realmente no me quiere besar, y se gira dándome un beso en los labios, con fuerza, rodeándome con sus brazos y cogiéndome hacia sí mismo. Me muerde una y otra vez los labios sin dejarme descansar, nuestras lenguas se encuentran con un pearcing de por medio que me vuelve loca, hace mucho que no me enrollo con un chico con pearcing en la lengua. Nuestras salivas se mezclan y nuestras lenguas se hacen una, los dientes y labios no dejan de ser partícipe de la fiesta que nuestras bocas estan teniendo. Le imito y le muerdo los labios a la vez que ambos luchamos por llevar el control, le abro la chaqueta y le acaricio la espalda, es prácticamente de mi estatura por lo que al cogerle el culo con fuerza pude sentir su erección en mi monte de venus, esto le animó a continuar y del mismo modo me empezó a coger el culo y a acariciar mi cuerpo, con ropa de por medio. Pero nuestros labios no se querian separar, nuestras manos nos querian acercar el uno al otro y la energía de nuestro ser fluía a través de húmedas palabras sin sonido que lo decían todo a través del tacto y el sabor de nuestras lenguas que no cesaban su lucha sobre el control de la otra.
Miro de refilón y veo como el autobús arranca, sin despedirme, "Pierdo el bus" me hace salir corriendo y dejándole allí, sin mirar atrás entro en el autobús y me siento, con un suspiro que me hace recordar que no sentía tanto en un beso desde que era una adolescente y besarme era lo más lejos que llegaba en mi sexualidad. Entonces me doy cuenta de que podría haberle invitado a casa, pero no, Burn esta noche ha sido una niña, que un beso le ha hecho feliz y le ha llevado a ese lugar donde te llevan los besos que se reciben sin más interés que el propio beso.
Buenas noches, susurran mis labios, y con un sms le doy las gracias por acompañarme y le deseo que duerma bien, mientras enciendo el ipod y me centro en la letra de la canción que estaba sonando, La Herida, de Héroes del Silencio, porque "Siempre he preferido un beso prolongado, aunque sepa que miente, aunque sepa que es falso".

lunes, 28 de abril de 2008

Pies


Hace unos días he conocido a un chico, Javi, de unos 23 años, coincidimos mirando discos en Fnac y acabamos comentando varias elecciones, al final salimos de la tienda muy tarde y nos fuimos a tomar unas cervezas, todo quedó en unas risas y cada uno siguió por su lado, yo tenía que entrar a trabajar en el Bar y él debía regresar porque trabajaba por la mañana.
Hoy le he recogido en moto, sobre las 6 de la tarde salía de trabajar, y nos hemos ido a su piso porque vive solo, en un ático del centro de Granada, un único espacio dónde se encuentra la habitación-salón y cocina y con un único cuarto de baño. Al subir las escaleras ya aluciné de cómo un edificio tan antiguo podía estar rehabilitado de un modo tan contemporáneo y bonito al mismo tiempo, pero fue al entrar en el piso cuando aluciné, todo era precioso, modesto pero precioso, ordenado, limpio, con el suelo de parqué y unas ventanas enormes que dejaban entrar mucha luz.
"Pasa", me dice al verme boquiavierta en la puerta. Entré y ví como se acercaba al frigorífico para coger una botella con zumo y un vaso, me miró y me preguntó si quería con un gesto, asentí con la cabeza y cogí el vaso. "Tienes un antro espectacular", le dije admirada por lo bonito que era el piso, "bah, me gusta la decoración", me dijo sin darle importancia a mi perplegidad.
"Yo tengo que darme un duchazo que apesto, enciende la tele o coge el portátil si quieres", diciendo esto entró al baño, dejando la puerta entreabierta. Eso era una señal, esperé bebiendo mi zumo a escuchar el agua de la ducha y me desnudé antes de entrar. Estaba de espaldas, con el agua cayéndole en la cara, todo estaba lleno de vapor, en cambio no parecía quemarse, cuando abrí la mampara del plato de ducha se dio cuenta de mi presencia, se echó a un lado dejandome espacio, el agua me caía entonces a mí. Parecía cortado, aunque había dejado la puerta entreabierta con un fin claro, una vez mojada le acerqué hacia mí cuerpo y le quité la esponja con la que empecé a frotarle la espalda, a la vez que el agua nos caía encima, las caricias se mezclaban con la espuma, aún nunca nos habíamos besado. Estabamos desnudos, abrazados, acariciándonos, mojados... el agua se quedó fria y ni nos dimos cuenta, entoncés dejé caer la esponja que se fue al sumidero al tiempo que con ambas manos dirigía su cara hacia mis labios para besarle, entre el fría agua, que nos chorreaba por el pelo y la cara.
Javi cerró el agua y sin secarnos nos fuimos a la cama, sin dejar de besarnos, apartamos la colcha y lo mojamos todo, los 35 grados del verano nos facilitaban el climax sin llegar a pasar frío. Esta vez la pasión se había quedado a un lado para dar paso a la ternura, a las caricias y los besos, al tiempo que corría deprisa y que no notábamos. Me encontraba sentada, repostada en el cabecero de la cama cuando él empezó a lamer mi dedo gordo del pie derecho, siguiendo con los demás, lentamente, con una lengua que me hacía enloquecer, me miraba con sus ojos negros y al mismo tiempo acariciaba y masajeaba mi pie, yo sin contenerme le empecé a acariciar el pene con el otro pie, algo que pareció gustarle pues se quedó inmóvil, quité mi pie derecho de sus manos, aún lleno de babas, y con ambos empecé a masturbarle.
Se notaba que nunca le habían hecho algo así, pero le gustaba, esta vez no me importaba no correrme, teníamos tiempo de seguir jugando, quería ver hasta qué punto le excitaba que le masturbase con mis pies... Esta vez cogió mi pie izquierdo y lamió toda la planta, algo que me hizo consquillas pero pude contenerme, sabia lo que quería, continué con el ritmo lento y constante, le gustaba y a mí también, cuando mis propios pies se dieron cuenta se corrió llenándome los pies de semen y dejándose caer hacia atrás, de la propia excitación, estaba muy sexy así, de rodillas, apoyado sobre sus pies y recostado hacia atrás. "Alucinante" fue su frase, extendió las piernas y se quedó tumbado, con la cabeza en los pies de la cama, yo me volví y me tumbé junto a él, me besó lentamente, muy suavemente. "Me ha encantado", me dijo al mismo tiempo que me rodeaba con un brazo, no quise exigirle nada, ni pedirle nada, me conformé con dejarme abrazar y caer dormida.

sábado, 22 de marzo de 2008

El confesionario

Semana Santa, días de máxima atención religiosa en Sevilla, me acerco a casa de unos amigos, no creo en Dios, ni en la iglesia, pero sí en las fiestas, si me llaman para una fiesta, allí que pienso estar.
Con toda la gente llego en tren el jueves santo, me recogen unos amigos en la estación y llego al piso de uno de ellos, donde me quedaré a dormir, dejo la mochila con las cuatro cosas que me he traido y nos marchamos a evitar los pasos, a buscar un lote de wisky y con los pitis listos para empezar la fiesta. Atravesamos algún que otro paso y nos vamos a la "pila del pato" una placita pequeña, donde a penas hay gente y podemos acomodarnos en unos bancos, con "pásate un hielo" comienza la noche, "que rule" y que no deje de rular, es lo que pienso, no somos muchos, 7 u 8, y en menos de una hora ya algunos estamos algo contentos y empezando a decir cosas sin ningún sentido.
"¿Nos vamos de chupitos?" sin a penas esperar respuesta nos encaminamos a "la cuesta del rosario" a seguir bebiendo y fumando sin parar, esquivando a la policía y a los pasos de Semana Santa, todo una aventura.
Llegamos a un bar que llaman "La barbería" aunque no pone eso en la puerta, tampoco estoy como para saber por qué, allí conozco a más gente, aunque me fijo en alguien en particular, un chico rubito, joven, quizás un año menor que yo, ojos claros, piel clara, muy lindo, tiene un punto pijo que le da morbo, me encanta ser mala, muy mala.
Dos besos, un chupito, otro, otro, salimos fuera, hace calor, "quiero ver entrar a tal cristo", no lo creo, me estoy ligando a un capillita, esto va contra mis normas, pero las normas están para saltárselas, no? Le acompaño con idea de no perderle de vista, una vez que salen todos los nazarenos, hasta el último, entramos a la iglesia, no sé aún qué hacía yo allí dentro.
La iglesia se queda desierta, todos han salido, me quedo unos pasos por detrás de este chico, no se ni su nombre, miro a un lado, y una sonrisa se me dibuja en la cara, un confesionario, brutal, empiezo a saber qué hago dentro de una iglesia, follar, como siempre.
Le cojo del brazo y sin dejarle preguntar le meto dentro, su fe cristiana y su santidad desaparecen cuando le ataco el cuello como si de una vampiresa me tratase, su olor a Armani Code y mis pulseras de pincho se cruzan en un sinfin de perversiones, le abro la camisa y sigo mordiendo y besando todo su cuerpo, el no sabe que hacer, respira agitadamente, me dice "esto esta mal" entre susurros y convulsiones que le hacen callar en cuanto agarro su pene con fuerza, aún por fuera de la ropa, termino de quitarle la camisa de cuadros mientras el despierta su espíritu animal y me quita la camiseta con cierta torpeza, estamos en un lugar pequeño y no cabemos, suerte que llevo falda y medias de liguero, eso facilita las cosas del mismo modo que excita a este virginal chico que alucina olvidándose de la larga lista de pecados que está cometiendo. Que es virgen lo se desde lejos, eso se huele, y se nota, pero me excita ser su primera experiencia, creo que le pondré el listón bastante alto pero también le enseñaré muchas cosas.
El olor a Armani se va llendo dando lugar al olor a sexo, a sudor, a feromonas, la saliva nos cubre y nuestras manos se chocan buscando lugares donde tocar o dónde coger. Él aún se encuentra sentado, me siento en el suelo y le bajo los pantalones, intenta "ayudarme" a subir pero no se lo permito, sin tocarle el pene le agarro por la cintura y lo introduzco en mi boca, un leve gemido sale de su boca, no puedo creerlo, es totalmente virgen. Tras un rato comiéndole la polla me quito el tanga y me siento en sus piernas, "¿tienes?" me pregunta con un cierto temblor en su voz, "tranquilo, no necesito, tu no puedes tener nada si eres virgen y yo sé que no tengo nada porque me hago análisis a menudo", sonriendo confía en mí y no dice nada más. Pero aún no le voy a follar, me siento encima suya, dejando que el flujo de mi vagina humedezca su pene, vibrante de excitación, y me centro en sus pezones, los que muerdo y lamo asta que una sonrisa le invade la cara. "Creo que me correría de un momento a otro", me dice, "aguanta" le respondo, y sin que le de tiempo a reaccionar introduzco su pene en mi vagina y me agarro a parte de la escultura del confesionario barroco para comenzar a moverme sin parar, con cambios de ritmo, no sabe qué hacer, así que le coloco las manos en mi culo y espalda, que acaricie lo que le plazca, hoy no espero nada, solo quiero que alucine y que no me olvide, que no olvide el modo en el que perdió la virginidad.
Se corre rápido, no es raro, es su primera vez y además le he dado una caña tremenda, yo tan sólo he conseguido un orgasmo pero me contento al tener al menos uno, en alguien virgen es todo una proeza y además me he concentrado en que sea él quien disfrute, sin olvidarme de la excitación que me ha dado el confesionario, su olor a pijo, su inocencia. Me aparto y me pongo el sujetador, de pié, frente a el, que se queda mirándome con cara de bobo, "vístete, nos nos vayan a pillar", despierta de su ensoñación y se sube los pantalones, como si ahora se diese cuenta de todo lo que acaba de hacer, el suelo está lleno de semen y por todos lados hay restos de sudor. Me asomo y no hay nadie en la iglesia, "vámonos" le digo, y me sigue hasta fuera y una vez de nuevo con los amigos, que seguían bebiendo chupitos sin parar me pregunta "¿cómo sabías que era virgen?". Nunca le respondí.

jueves, 13 de marzo de 2008

Backstage


Después de 3 meses currando y estudiando sin parar, me cojo un día libre, no me lo puedo permitir, lo sé, pero viviré todo lo agobiada por verles en vivo. No lo puedo creer, después de 4 años puedo volver a ver a este grupo en vivo, el grupo que más me hace vibrar, que su música me envuelve para llevarme a otro lugar y cuyo batera me tiene loca, es alguien, brutal, cómo se mueve, cómo sonríe, como tiene ese ritmo, buff, qué ritmo, me es imposible no pensar en el ritmo que debe tener en la cama.
Tras salir de la universidad a las 7 de la tarde me cojo el bus que me dejará en la sala donde van a tocar, llego y ya hay un buen número de personas, yo traigo la entrada comprada, y me coloco en el barullo de personas que rodean la puerta de entrada. Vengo sola, quiero disfrutarlo a tope y no me lo puede estropear nadie, quiero sentirlo al 100%, pero de todos modos son muchos los conocidos y los colegas que se pasan a saludarme y que incluso se colocan conmigo para entrar juntos. Yo no les presto atención, estoy centrada en guardar fuerzas para pasarlo en grande.
Me ofrecen una calada a un porro que está rulando, en otro momento no la negaría, yo misma traería mi maría, pero este día no, no quiero que nada me distraiga de la música, quiero vivirlo a tope y poder recordarlo siempre. Sin cámara, sin móvil, sólo las llaves de casa y la entrada del concierto, es lo único que llevo en mis vaqueros negros, junto con una camiseta deportiva, negra también. Botas militares, sujetador deportivo, tanga... todo lo imprescindible para estar cómoda y sin complicaciones.
Cuando abren las puertas nos apelotonamos entrada en mano para entrar los primeros, entre mil personas me resbalo hasta encontrarme muy próxima a la puerta. Ventajas de ir sola, es mas sencillo colarse, no tienes que esperar a nadie y puedes correr buscando la primera fila sin contar con los demás. Libertad.
Llego a la primera línea del escenario, un par de chicos me abren espacio en la valla de seguridad, qué bien sienta a veces tanta caballerosidad... (los 3 sabemos que no me voy a enrollar con ninguno de ellos...). Al rato se apagan las luces, la sangre se transporta a mi piel en forma de calor y mi corazón de acelera, no puedo esperar para pegar un grito de bienvenida a lo que serán los primeros acordes de dos horas de sensaciones indescriptibles. Durante toda la actuación estuve saltando, cantando, gritando, como nunca, olvidándome de todos mis problemas y dejándome elevar a un lugar donde el ritmo, las notas y la letra me crean una nueva realidad donde todo es posible.
Cuando el cantante presenta al grupo me doy cuenta que sólo quedan un par de temas para que acaben y no poder volver a verles en vivo hasta dentro de unos años, aunque el cansancio se va haciendo parte de mi saco fuerzas de mi interior para dar todo de mí durante estos últimos temas.
Se apagan las luces y la gente comienza a salir de la sala, me dejo caer en la valla de seguridad, totalmente agotada, el sudor me ha empapado la camiseta que se pega a mi cuerpo y mis ojos se pierden en el horizonte del escenario mirando como los técnicos comienzan a recoger todo. La sala está casi vacía, pero yo no me muevo, estoy petrificada, desplomada, un técnico se acerca y me ofrece una botella de agua y me pregunta si me encuentro bien, la acepto, me la bebo de un sorbo y la dejo caer en el foso.
El técnico sigue a su trabajo mientras alguien me observa desde detrás del telón que cuelga en el final del escenario con el nombre del grupo, me mira y no deja de preguntarse qué me ocurrirá, todos se han ido y yo continúo allí, inmóvil, ni tan siquiera los de seguridad se han acercado a decirme que me vaya.
Tras pensárselo un poco rodea el telón, lo que me hace levantar la mirada al verle entrar de nuevo en el escenario, estoy alucinando, es él, Michael, mi batería preferido, mi sueño, es él. Sin moverme un pelo me quedo mirándole boquiabierta, aún más cuando en vez de irse a su batería como me esperaba le veo acercarse al filo del escenario y bajarse de él con un salto mientras la toalla le cuelga del cuello, qué alucine! Se acerca a mí y me mira a los ojos, "¿Qué te ocurre?" me pregunta con un español con tono inglés que no puede disimular. Levanto mi cabeza de la valla y me quedo derecha, mirándole a los ojos, sin decir nada, él espera una respuesta, pero a mí no me salen las palabras. "Genial, habeis estado geniales", le digo, "Gracias, pero ¿qué te ocurre?, llevas más de media hora sin moverte de aquí, ¿qué te ocurre?".
"¿Alguna vez te has quedado bajo las sábanas deseando seguir soñando? Solo esperaba, que no se acabase, me quedo esperando quedarme con el eco del concierto, buscar en mi mente lo que aún queda, poder llevarme algo más que los pitidos en los oídos, un dolor tremendo de pies y una camiseta sudada."
"Nunca antes me habían dicho algo así, nunca nadie me había dejado tan claro lo que siente con la música, nunca antes me había fijado en alguien como tú del público"
Esto van con una indirecta tremenda, descarado, ¿ir de grupie yo? Nunca lo había pensado aunque haya fantaseado muchísimo con él, además es él quien me está tirando los trastos. ¿Por qué no?
"¿Quieres llevarte algo más que el eco del concierto? ¿Quieres que sea inolvidable?" Sin responder me acerco al extremo de la valla donde el segurata me deja pasar sin problemas al ver la invitación de Michael. No hablo, ni tan siquiera le he dado dos besos, cualquiera diría que soy fan suya, estoy tranquila, serena, calculante, nerviosa.
Con un gesto me invita a su camerino, esto sí que es una sala, cada músico tiene su propio camerino con un baño con ducha, un sofá, un tocador tipo teatro, perchas, minibar.. está genial.
"Pasa y cierra la puerta", le hago caso y entro en la habitación, algo desordenada, con cosas de él por todos lados. Entro lentamente mientras se acerca a mí, había dejado la toalla en el sofá. Se acercó mucho, mi corazón latía cada vez más deprisa, mis piernas temblaban y estaba petrificada, no podía hacer nada, en otro caso me habría lanzado a besarle, pero no podía, estaba tan alucinada que esperé a que se acercase a mí y cogiendo mi cara con una mano, fuerte, con los callos típicos de los bateras, la acarició y la acerco hacia sí para besarme, lentamente, cariñosamente, para nada lo que yo esperaba, pero en ese momento desperté de mi ensoñación, sumergí mis dedos en su larga melena y apreté su cara hacia mi boca para besarle con mucha más fuerza y más rabia. Él, al ver mi respuesta se lanza sin censuras a agarrar mi culo y mis tetas como si no tuviesemos tiempo, "Lento" le susurro al oído, le descoloca, primero le beso con pasión, ahora le pido que vaya despacio. Esta vez tiro yo de él y me siento en el sofá, donde continuamos besándonos y acariciándonos sin cesar hasta que la temperatura sube en todo el camerino y comienza a quitarme la ropa, en pocos segundos nos encontramos desnudos el uno frente al otro. Nuestro sudor se mezcla en medio de respiraciones entrecortadas y el latir con fuerza del corazón que no es capaz de bombear tanta sangre a tantos puntos del cuerpo. No pierdo detalle, de su lunar junto al pezón derecho, el tatuaje que lleva en la espalda tras el hombro izquierdo, un dragón inmenso, su piel clara llena de un vello considerable, el justo para volverme aún más loca, hace el gesto de recogerse el pelo con una coleta pero le indico que no lo haga y yo me encargo de sujetarle el pelo mientras nos besamos sin cesar.
No sé de dónde sacó un condón que se puso sin a penas esfuerzo, comprendo que no se fíe de todas las grupies que se tira, así que no comento nada, además tampoco pensaba follármelo a pelo, cualquiera sabe dónde se ha metido éste. Sin darle importancia seguimos acariciándonos y besándonos sin cesar, nuestras manos se chocaban buscando en el cuerpo del otro. "Túmbate", me pide, y haciendo caso se coloca frente a mí, rodilla en el asiento del sofá, la otra en el suelo, con un ángulo un tanto curioso me penetra lentamente. Nunca antes me habían follado así, muy lentamente entraba y salía, cambiando el ritmo a una sacudida mucho más intensa para volver a reducirse dejándome totalmente descolocada y al mismo tiempo excitada. Los cambios de ritmo, la resistencia, la constancia, me confirmaron que los baterías follan bien. Estaba retorciéndome de placer cuando me dijo "me voy" y al 5º orgasmo que experimentaba me dejé llevar por una última vez antes de culminar con una de mis fantasías más ansiadas, y menos esperada. Se tumba hacia atrás, de quita el condón y lo tira en el suelo, quedando ambos tumbados en el sofá en lados opuestos. "Acércate a mí", me pide, y me tumbo encima suya, con la cabeza en su pecho.
"Es la primera vez que me acuesto con una grupie" Me confiesa "yo nunca he sido una grupie" le admito, dicho esto me ofrece un poco de cocacola que tenía junto al sofá, y quedo abrazada a su cuerpo desnudo durante un largo rato, hasta que llaman a la puerta. El guitarra del grupo le grita en inglés que se van a ir de copas, que tiene 5 minutos para estar listo, ambos nos vestimos y me invitan a salir de copas con ellos. Sin un euro en el bolsillo, con las llaves de casa y la entrada rota me voy con ellos a de bares, sorprendida del rumbo que ha tomado la noche y contenta de haber ido sola al concierto, acabando la noche hablando con todos los del grupo y sin dejar de besar a mi soñado batería, el cual me ofrece su teléfono móvil, que le rechazo. "Hoy es un sueño, un sueño que se quedara en mi mente para siempre, pero sólo será eso, un sueño, quizás en unos años nos volvamos a ver en un concierto, tú arriba, yo entre el público, en cualquier otra ciudad, en cualquier otro país, búscame, porque me encontrarás, pero no quiero tu teléfono, porque esto ha sido un sueño y así debe terminar." Dicho esto, sorprendido, me suplica que pase la noche con él en el hotel, sin pensármelo acepto la invitación y el momento se repite, esta vez en su cama, cuando despierto en cambio ya se ha ido, me deja una nota " A dream", había dejado dicho en recepción que me dejasen dormir, entregué la llave y me marché a casa con una sonrisa que nadie comprenderá jamás.