martes, 12 de agosto de 2008

Punk


Aunque mi ambiente habitual es el heavy anoche decidí pasarme por una placita donde algunos colegas punkis se ponen a beber litros, por saludar a Pablo que hace meses que no le veo.
Nada más entrar en la plaza todos me miran; vaqueros, camiseta de tirantas roja y botas, el pelo lo llevo suelto, pelirrojo como siempre, y voy sin maquillar, me miran con cara de ¿tu que haces aquí? Pero si intimidarme me acerco a un banco donde esta el único que no me mira, Pablo, que está liándose un pitillo. Ya cerca de ellos algunos hacen amago de decirme algo, como si de una intrusa me tratase, pero se quedan callados esperando ver qué voy a hacer.
A sabiendas del clima que me rodea me pongo frente a Pablo tapándole la luz de la farola que iluminaba su mano, mira hacia arriba y casi deja caer el porro dándome un abrazo, "cuidado que lo tiras" le digo, y me da dos besos "pero tu que haces por aquí???" En ese momento como un inmenso suspiro suelta la tension de todos los demas, que dejan de estar en silencio, y le dicen a Pablo que nos presente. Mientras los saludo a todos el termina de liarse el porro y lo enciende, "la primera calada para la señorita" le doy una calada y se lo devuelvo, otro me ofrece una litrona y no la rechazo, una vez entre colegas nos apartamos y nos contamos algunas novedades despues de un tiempo sin vernos. De pequeños fuimos los dos raros de la clase, con el tiempo nos hicimos amigos y actualmente somos los unicos compañeros que seguimos siendo grandes amigos.
Mientras charlaba con Pablo no dejo de mirar a un amigo suyo, detrás suya, sentado en el banco, es el único que no habla con los demás, está mirándome fijamente, con una mirada ¿celosa? no lo sé, quizás solo curiosa. Pablo y yo nos acercamos al grupo dando por finalizada la parte más privada de nuestra conversación y el le habla a los demás de quien era yo, contando anécdotas del colegio, recordando viejos motes y comentando actuales cambios... yo me rio pero sin quitarle el ojo al chico aquel, Manu creo que se llamaba.
La noche avanza cada vez mas etílica y fumeta, los porros nos hacen reirnos de todo y el alcohol nos nubla el equilibrio, la gente se dispersa, algunos ya estan potando en algún árbol y yo aprovecho para sentarme junto al tal Manu, que parece no decir nada. "Te ha comido la lengua el gato?" le digo mientras me siento, a lo cual responde sacándome la lengua entera, con un pearcing en todo el medio, puff que morbazo!!!
"Soy chico de pocas palabras, perdona", "eso a veces es muy bueno, a veces no hace falta decir nada, tu con miradas me lo has dicho todo". Sin decir nada más se levanta del banco y me mira, me levanto y le sigo, "¿a donde vais?" me pregunta Pablo, "ahora volveremos", no hace falta más explicaciones.
Giramos una calle, otra, y nos encontramos en una calle sin salida, un callejón con a penas una farola que está a punto de fundirse en la esquina, uno de los edificios está en obra y nos entramos entre las vallas para tener aun más intimidad, una vez dentro, sin decirnos nada, nos miramos y nos empezamos a besar con prisas, como si fuésemos a comernos, nuestros cuerpos se juntan, paso la mano por su cabeza rapada y entremezclo mis dedos con los pelos de su cresta. Sus pintas de niño malo me ponen a mil, es más pequeño que yo pero me da igual, me encanta que tenga tantos pearcings, me engacho del pezon hasta hacerle enloquecer, nos quitamos las camisetas y aún sin decir nada, seguimos besándonos y acariciandonos, aunque más que caricia diría que es una lucha por controlar el cuerpo del otro. Mis arañazos se disputan con sus manos fuertes que no quieren sino agarrarme por todos lados, como si me fuese a ir, los mordiscos y chupetones nos dejan llenos de moratones y sin a penas dejar pasar 5 minutos ya estoy colocándole un preservativo para darle fin a tanta agonía.
Todo está muy sucio y no tenemos demasiado tiempo, además ambos nos encontramos algo colocados, miro un montón de ladrillos aún precintados en los que me apoyo mientras me bajo los vaqueros dándole a entender que no queda otra sino "el perrito", me agarra por la cintura y sin dudar me penetra hasta el fondo, me llega a sorprender con qué destreza se mueve sin perder el ritmo, algunas gotas de sudor caen de su nariz a mi espalda lo cual me excita mucho más mientras noto su pene entrando y saliendo de mi vagina en una de las posturas más profundas, en pocas sacudidas ambos nos corremos y el orgasmo nos lleva a desvanecernos, yo me pongo derecha mientras el se apoya en el conjunto de ladrillos quitándose el condón y dejándolo caer en el suelo.
Nos subimos los pantalones y nos miramos a los ojos, aún sin decirnos nada, me besa, esta vez suavemente, cariñosamente, dejando atrás la agresividad con la que habíamos follado, nos ponemos las camisetas y bajamos a la calle donde una fina brisa nos enfría el sudor de la piel, abrazados, aún en silencio, regresamos a la plaza donde esta Pablo con todos sus amigos, se nos espabila el morao y nos sentamos a beber cerveza, uno al lado del otro, mirando al horizonte, "preciosa" me dice al oido, sin decir nada más, vuelvo a darle un último trago a la cerveza, me despido con la mano de Pablo y me voy a casa por donde había venido.

domingo, 11 de mayo de 2008

Vas a ser tú

"¿Me acompañas a pillar el autobús?" Así comienza lo que será una noche que en principio estaba terminando. Después de varias horas de copas con unos amigos le pido a uno que hacía tiempo que no veía que me acompañe a la parada. Mis intenciones no eran claras, ni yo misma lo sabía, si había querido intimar con él le podría haber dicho algo, pero en cambio ni se me había pasado por la cabeza, pero en este momento, me apeteció estar a solas con el y de camino me ahorraba el paseo sola. "Vale, un segundo y tiramos para allá", se termina la cerveza, coje la chaqueta y salimos juntos del bar.
Durante largo rato, una media hora, vamos hablando de cosas, de relaciones, de música, de amigos... llegamos al parque que hay junto a mi parada de autobús y entramos, parece que está abierto a pesar de ser tan tarde, nos sentamos en un banco a hacer tiempo porque aun falta para que salga el autobús, y estando muy juntos le busco los labios, pero se aparta, lo cual hace que de repente me apetezca mucho más besarle, pero no lo vuelvo a intentar, bromeo y seguimos charlando. "Vas a perder el autobus" me dice y salimos del parque por la puerta por la que habiamos entrado, dando un rodeo hasta la parada, una vez cerca, le pongo contra la pared, "Voy a violarte" le digo con una sonrisa en la cara, me mira con ojos sorprendidos, y mira para un lado y para otro, no quiere cruzarse con mi mirada, que en esos momentos era bastante intensa.
"Vas a ser tú quien me bese", y me acerco mucho a sus labios, sin besarle, dejandole margen, pero lo suficientemente cerca como para que pueda sentir mi aliento en sus labios, mira al lado, parece que realmente no me quiere besar, y se gira dándome un beso en los labios, con fuerza, rodeándome con sus brazos y cogiéndome hacia sí mismo. Me muerde una y otra vez los labios sin dejarme descansar, nuestras lenguas se encuentran con un pearcing de por medio que me vuelve loca, hace mucho que no me enrollo con un chico con pearcing en la lengua. Nuestras salivas se mezclan y nuestras lenguas se hacen una, los dientes y labios no dejan de ser partícipe de la fiesta que nuestras bocas estan teniendo. Le imito y le muerdo los labios a la vez que ambos luchamos por llevar el control, le abro la chaqueta y le acaricio la espalda, es prácticamente de mi estatura por lo que al cogerle el culo con fuerza pude sentir su erección en mi monte de venus, esto le animó a continuar y del mismo modo me empezó a coger el culo y a acariciar mi cuerpo, con ropa de por medio. Pero nuestros labios no se querian separar, nuestras manos nos querian acercar el uno al otro y la energía de nuestro ser fluía a través de húmedas palabras sin sonido que lo decían todo a través del tacto y el sabor de nuestras lenguas que no cesaban su lucha sobre el control de la otra.
Miro de refilón y veo como el autobús arranca, sin despedirme, "Pierdo el bus" me hace salir corriendo y dejándole allí, sin mirar atrás entro en el autobús y me siento, con un suspiro que me hace recordar que no sentía tanto en un beso desde que era una adolescente y besarme era lo más lejos que llegaba en mi sexualidad. Entonces me doy cuenta de que podría haberle invitado a casa, pero no, Burn esta noche ha sido una niña, que un beso le ha hecho feliz y le ha llevado a ese lugar donde te llevan los besos que se reciben sin más interés que el propio beso.
Buenas noches, susurran mis labios, y con un sms le doy las gracias por acompañarme y le deseo que duerma bien, mientras enciendo el ipod y me centro en la letra de la canción que estaba sonando, La Herida, de Héroes del Silencio, porque "Siempre he preferido un beso prolongado, aunque sepa que miente, aunque sepa que es falso".

lunes, 28 de abril de 2008

Pies


Hace unos días he conocido a un chico, Javi, de unos 23 años, coincidimos mirando discos en Fnac y acabamos comentando varias elecciones, al final salimos de la tienda muy tarde y nos fuimos a tomar unas cervezas, todo quedó en unas risas y cada uno siguió por su lado, yo tenía que entrar a trabajar en el Bar y él debía regresar porque trabajaba por la mañana.
Hoy le he recogido en moto, sobre las 6 de la tarde salía de trabajar, y nos hemos ido a su piso porque vive solo, en un ático del centro de Granada, un único espacio dónde se encuentra la habitación-salón y cocina y con un único cuarto de baño. Al subir las escaleras ya aluciné de cómo un edificio tan antiguo podía estar rehabilitado de un modo tan contemporáneo y bonito al mismo tiempo, pero fue al entrar en el piso cuando aluciné, todo era precioso, modesto pero precioso, ordenado, limpio, con el suelo de parqué y unas ventanas enormes que dejaban entrar mucha luz.
"Pasa", me dice al verme boquiavierta en la puerta. Entré y ví como se acercaba al frigorífico para coger una botella con zumo y un vaso, me miró y me preguntó si quería con un gesto, asentí con la cabeza y cogí el vaso. "Tienes un antro espectacular", le dije admirada por lo bonito que era el piso, "bah, me gusta la decoración", me dijo sin darle importancia a mi perplegidad.
"Yo tengo que darme un duchazo que apesto, enciende la tele o coge el portátil si quieres", diciendo esto entró al baño, dejando la puerta entreabierta. Eso era una señal, esperé bebiendo mi zumo a escuchar el agua de la ducha y me desnudé antes de entrar. Estaba de espaldas, con el agua cayéndole en la cara, todo estaba lleno de vapor, en cambio no parecía quemarse, cuando abrí la mampara del plato de ducha se dio cuenta de mi presencia, se echó a un lado dejandome espacio, el agua me caía entonces a mí. Parecía cortado, aunque había dejado la puerta entreabierta con un fin claro, una vez mojada le acerqué hacia mí cuerpo y le quité la esponja con la que empecé a frotarle la espalda, a la vez que el agua nos caía encima, las caricias se mezclaban con la espuma, aún nunca nos habíamos besado. Estabamos desnudos, abrazados, acariciándonos, mojados... el agua se quedó fria y ni nos dimos cuenta, entoncés dejé caer la esponja que se fue al sumidero al tiempo que con ambas manos dirigía su cara hacia mis labios para besarle, entre el fría agua, que nos chorreaba por el pelo y la cara.
Javi cerró el agua y sin secarnos nos fuimos a la cama, sin dejar de besarnos, apartamos la colcha y lo mojamos todo, los 35 grados del verano nos facilitaban el climax sin llegar a pasar frío. Esta vez la pasión se había quedado a un lado para dar paso a la ternura, a las caricias y los besos, al tiempo que corría deprisa y que no notábamos. Me encontraba sentada, repostada en el cabecero de la cama cuando él empezó a lamer mi dedo gordo del pie derecho, siguiendo con los demás, lentamente, con una lengua que me hacía enloquecer, me miraba con sus ojos negros y al mismo tiempo acariciaba y masajeaba mi pie, yo sin contenerme le empecé a acariciar el pene con el otro pie, algo que pareció gustarle pues se quedó inmóvil, quité mi pie derecho de sus manos, aún lleno de babas, y con ambos empecé a masturbarle.
Se notaba que nunca le habían hecho algo así, pero le gustaba, esta vez no me importaba no correrme, teníamos tiempo de seguir jugando, quería ver hasta qué punto le excitaba que le masturbase con mis pies... Esta vez cogió mi pie izquierdo y lamió toda la planta, algo que me hizo consquillas pero pude contenerme, sabia lo que quería, continué con el ritmo lento y constante, le gustaba y a mí también, cuando mis propios pies se dieron cuenta se corrió llenándome los pies de semen y dejándose caer hacia atrás, de la propia excitación, estaba muy sexy así, de rodillas, apoyado sobre sus pies y recostado hacia atrás. "Alucinante" fue su frase, extendió las piernas y se quedó tumbado, con la cabeza en los pies de la cama, yo me volví y me tumbé junto a él, me besó lentamente, muy suavemente. "Me ha encantado", me dijo al mismo tiempo que me rodeaba con un brazo, no quise exigirle nada, ni pedirle nada, me conformé con dejarme abrazar y caer dormida.

sábado, 22 de marzo de 2008

El confesionario

Semana Santa, días de máxima atención religiosa en Sevilla, me acerco a casa de unos amigos, no creo en Dios, ni en la iglesia, pero sí en las fiestas, si me llaman para una fiesta, allí que pienso estar.
Con toda la gente llego en tren el jueves santo, me recogen unos amigos en la estación y llego al piso de uno de ellos, donde me quedaré a dormir, dejo la mochila con las cuatro cosas que me he traido y nos marchamos a evitar los pasos, a buscar un lote de wisky y con los pitis listos para empezar la fiesta. Atravesamos algún que otro paso y nos vamos a la "pila del pato" una placita pequeña, donde a penas hay gente y podemos acomodarnos en unos bancos, con "pásate un hielo" comienza la noche, "que rule" y que no deje de rular, es lo que pienso, no somos muchos, 7 u 8, y en menos de una hora ya algunos estamos algo contentos y empezando a decir cosas sin ningún sentido.
"¿Nos vamos de chupitos?" sin a penas esperar respuesta nos encaminamos a "la cuesta del rosario" a seguir bebiendo y fumando sin parar, esquivando a la policía y a los pasos de Semana Santa, todo una aventura.
Llegamos a un bar que llaman "La barbería" aunque no pone eso en la puerta, tampoco estoy como para saber por qué, allí conozco a más gente, aunque me fijo en alguien en particular, un chico rubito, joven, quizás un año menor que yo, ojos claros, piel clara, muy lindo, tiene un punto pijo que le da morbo, me encanta ser mala, muy mala.
Dos besos, un chupito, otro, otro, salimos fuera, hace calor, "quiero ver entrar a tal cristo", no lo creo, me estoy ligando a un capillita, esto va contra mis normas, pero las normas están para saltárselas, no? Le acompaño con idea de no perderle de vista, una vez que salen todos los nazarenos, hasta el último, entramos a la iglesia, no sé aún qué hacía yo allí dentro.
La iglesia se queda desierta, todos han salido, me quedo unos pasos por detrás de este chico, no se ni su nombre, miro a un lado, y una sonrisa se me dibuja en la cara, un confesionario, brutal, empiezo a saber qué hago dentro de una iglesia, follar, como siempre.
Le cojo del brazo y sin dejarle preguntar le meto dentro, su fe cristiana y su santidad desaparecen cuando le ataco el cuello como si de una vampiresa me tratase, su olor a Armani Code y mis pulseras de pincho se cruzan en un sinfin de perversiones, le abro la camisa y sigo mordiendo y besando todo su cuerpo, el no sabe que hacer, respira agitadamente, me dice "esto esta mal" entre susurros y convulsiones que le hacen callar en cuanto agarro su pene con fuerza, aún por fuera de la ropa, termino de quitarle la camisa de cuadros mientras el despierta su espíritu animal y me quita la camiseta con cierta torpeza, estamos en un lugar pequeño y no cabemos, suerte que llevo falda y medias de liguero, eso facilita las cosas del mismo modo que excita a este virginal chico que alucina olvidándose de la larga lista de pecados que está cometiendo. Que es virgen lo se desde lejos, eso se huele, y se nota, pero me excita ser su primera experiencia, creo que le pondré el listón bastante alto pero también le enseñaré muchas cosas.
El olor a Armani se va llendo dando lugar al olor a sexo, a sudor, a feromonas, la saliva nos cubre y nuestras manos se chocan buscando lugares donde tocar o dónde coger. Él aún se encuentra sentado, me siento en el suelo y le bajo los pantalones, intenta "ayudarme" a subir pero no se lo permito, sin tocarle el pene le agarro por la cintura y lo introduzco en mi boca, un leve gemido sale de su boca, no puedo creerlo, es totalmente virgen. Tras un rato comiéndole la polla me quito el tanga y me siento en sus piernas, "¿tienes?" me pregunta con un cierto temblor en su voz, "tranquilo, no necesito, tu no puedes tener nada si eres virgen y yo sé que no tengo nada porque me hago análisis a menudo", sonriendo confía en mí y no dice nada más. Pero aún no le voy a follar, me siento encima suya, dejando que el flujo de mi vagina humedezca su pene, vibrante de excitación, y me centro en sus pezones, los que muerdo y lamo asta que una sonrisa le invade la cara. "Creo que me correría de un momento a otro", me dice, "aguanta" le respondo, y sin que le de tiempo a reaccionar introduzco su pene en mi vagina y me agarro a parte de la escultura del confesionario barroco para comenzar a moverme sin parar, con cambios de ritmo, no sabe qué hacer, así que le coloco las manos en mi culo y espalda, que acaricie lo que le plazca, hoy no espero nada, solo quiero que alucine y que no me olvide, que no olvide el modo en el que perdió la virginidad.
Se corre rápido, no es raro, es su primera vez y además le he dado una caña tremenda, yo tan sólo he conseguido un orgasmo pero me contento al tener al menos uno, en alguien virgen es todo una proeza y además me he concentrado en que sea él quien disfrute, sin olvidarme de la excitación que me ha dado el confesionario, su olor a pijo, su inocencia. Me aparto y me pongo el sujetador, de pié, frente a el, que se queda mirándome con cara de bobo, "vístete, nos nos vayan a pillar", despierta de su ensoñación y se sube los pantalones, como si ahora se diese cuenta de todo lo que acaba de hacer, el suelo está lleno de semen y por todos lados hay restos de sudor. Me asomo y no hay nadie en la iglesia, "vámonos" le digo, y me sigue hasta fuera y una vez de nuevo con los amigos, que seguían bebiendo chupitos sin parar me pregunta "¿cómo sabías que era virgen?". Nunca le respondí.

jueves, 13 de marzo de 2008

Backstage


Después de 3 meses currando y estudiando sin parar, me cojo un día libre, no me lo puedo permitir, lo sé, pero viviré todo lo agobiada por verles en vivo. No lo puedo creer, después de 4 años puedo volver a ver a este grupo en vivo, el grupo que más me hace vibrar, que su música me envuelve para llevarme a otro lugar y cuyo batera me tiene loca, es alguien, brutal, cómo se mueve, cómo sonríe, como tiene ese ritmo, buff, qué ritmo, me es imposible no pensar en el ritmo que debe tener en la cama.
Tras salir de la universidad a las 7 de la tarde me cojo el bus que me dejará en la sala donde van a tocar, llego y ya hay un buen número de personas, yo traigo la entrada comprada, y me coloco en el barullo de personas que rodean la puerta de entrada. Vengo sola, quiero disfrutarlo a tope y no me lo puede estropear nadie, quiero sentirlo al 100%, pero de todos modos son muchos los conocidos y los colegas que se pasan a saludarme y que incluso se colocan conmigo para entrar juntos. Yo no les presto atención, estoy centrada en guardar fuerzas para pasarlo en grande.
Me ofrecen una calada a un porro que está rulando, en otro momento no la negaría, yo misma traería mi maría, pero este día no, no quiero que nada me distraiga de la música, quiero vivirlo a tope y poder recordarlo siempre. Sin cámara, sin móvil, sólo las llaves de casa y la entrada del concierto, es lo único que llevo en mis vaqueros negros, junto con una camiseta deportiva, negra también. Botas militares, sujetador deportivo, tanga... todo lo imprescindible para estar cómoda y sin complicaciones.
Cuando abren las puertas nos apelotonamos entrada en mano para entrar los primeros, entre mil personas me resbalo hasta encontrarme muy próxima a la puerta. Ventajas de ir sola, es mas sencillo colarse, no tienes que esperar a nadie y puedes correr buscando la primera fila sin contar con los demás. Libertad.
Llego a la primera línea del escenario, un par de chicos me abren espacio en la valla de seguridad, qué bien sienta a veces tanta caballerosidad... (los 3 sabemos que no me voy a enrollar con ninguno de ellos...). Al rato se apagan las luces, la sangre se transporta a mi piel en forma de calor y mi corazón de acelera, no puedo esperar para pegar un grito de bienvenida a lo que serán los primeros acordes de dos horas de sensaciones indescriptibles. Durante toda la actuación estuve saltando, cantando, gritando, como nunca, olvidándome de todos mis problemas y dejándome elevar a un lugar donde el ritmo, las notas y la letra me crean una nueva realidad donde todo es posible.
Cuando el cantante presenta al grupo me doy cuenta que sólo quedan un par de temas para que acaben y no poder volver a verles en vivo hasta dentro de unos años, aunque el cansancio se va haciendo parte de mi saco fuerzas de mi interior para dar todo de mí durante estos últimos temas.
Se apagan las luces y la gente comienza a salir de la sala, me dejo caer en la valla de seguridad, totalmente agotada, el sudor me ha empapado la camiseta que se pega a mi cuerpo y mis ojos se pierden en el horizonte del escenario mirando como los técnicos comienzan a recoger todo. La sala está casi vacía, pero yo no me muevo, estoy petrificada, desplomada, un técnico se acerca y me ofrece una botella de agua y me pregunta si me encuentro bien, la acepto, me la bebo de un sorbo y la dejo caer en el foso.
El técnico sigue a su trabajo mientras alguien me observa desde detrás del telón que cuelga en el final del escenario con el nombre del grupo, me mira y no deja de preguntarse qué me ocurrirá, todos se han ido y yo continúo allí, inmóvil, ni tan siquiera los de seguridad se han acercado a decirme que me vaya.
Tras pensárselo un poco rodea el telón, lo que me hace levantar la mirada al verle entrar de nuevo en el escenario, estoy alucinando, es él, Michael, mi batería preferido, mi sueño, es él. Sin moverme un pelo me quedo mirándole boquiabierta, aún más cuando en vez de irse a su batería como me esperaba le veo acercarse al filo del escenario y bajarse de él con un salto mientras la toalla le cuelga del cuello, qué alucine! Se acerca a mí y me mira a los ojos, "¿Qué te ocurre?" me pregunta con un español con tono inglés que no puede disimular. Levanto mi cabeza de la valla y me quedo derecha, mirándole a los ojos, sin decir nada, él espera una respuesta, pero a mí no me salen las palabras. "Genial, habeis estado geniales", le digo, "Gracias, pero ¿qué te ocurre?, llevas más de media hora sin moverte de aquí, ¿qué te ocurre?".
"¿Alguna vez te has quedado bajo las sábanas deseando seguir soñando? Solo esperaba, que no se acabase, me quedo esperando quedarme con el eco del concierto, buscar en mi mente lo que aún queda, poder llevarme algo más que los pitidos en los oídos, un dolor tremendo de pies y una camiseta sudada."
"Nunca antes me habían dicho algo así, nunca nadie me había dejado tan claro lo que siente con la música, nunca antes me había fijado en alguien como tú del público"
Esto van con una indirecta tremenda, descarado, ¿ir de grupie yo? Nunca lo había pensado aunque haya fantaseado muchísimo con él, además es él quien me está tirando los trastos. ¿Por qué no?
"¿Quieres llevarte algo más que el eco del concierto? ¿Quieres que sea inolvidable?" Sin responder me acerco al extremo de la valla donde el segurata me deja pasar sin problemas al ver la invitación de Michael. No hablo, ni tan siquiera le he dado dos besos, cualquiera diría que soy fan suya, estoy tranquila, serena, calculante, nerviosa.
Con un gesto me invita a su camerino, esto sí que es una sala, cada músico tiene su propio camerino con un baño con ducha, un sofá, un tocador tipo teatro, perchas, minibar.. está genial.
"Pasa y cierra la puerta", le hago caso y entro en la habitación, algo desordenada, con cosas de él por todos lados. Entro lentamente mientras se acerca a mí, había dejado la toalla en el sofá. Se acercó mucho, mi corazón latía cada vez más deprisa, mis piernas temblaban y estaba petrificada, no podía hacer nada, en otro caso me habría lanzado a besarle, pero no podía, estaba tan alucinada que esperé a que se acercase a mí y cogiendo mi cara con una mano, fuerte, con los callos típicos de los bateras, la acarició y la acerco hacia sí para besarme, lentamente, cariñosamente, para nada lo que yo esperaba, pero en ese momento desperté de mi ensoñación, sumergí mis dedos en su larga melena y apreté su cara hacia mi boca para besarle con mucha más fuerza y más rabia. Él, al ver mi respuesta se lanza sin censuras a agarrar mi culo y mis tetas como si no tuviesemos tiempo, "Lento" le susurro al oído, le descoloca, primero le beso con pasión, ahora le pido que vaya despacio. Esta vez tiro yo de él y me siento en el sofá, donde continuamos besándonos y acariciándonos sin cesar hasta que la temperatura sube en todo el camerino y comienza a quitarme la ropa, en pocos segundos nos encontramos desnudos el uno frente al otro. Nuestro sudor se mezcla en medio de respiraciones entrecortadas y el latir con fuerza del corazón que no es capaz de bombear tanta sangre a tantos puntos del cuerpo. No pierdo detalle, de su lunar junto al pezón derecho, el tatuaje que lleva en la espalda tras el hombro izquierdo, un dragón inmenso, su piel clara llena de un vello considerable, el justo para volverme aún más loca, hace el gesto de recogerse el pelo con una coleta pero le indico que no lo haga y yo me encargo de sujetarle el pelo mientras nos besamos sin cesar.
No sé de dónde sacó un condón que se puso sin a penas esfuerzo, comprendo que no se fíe de todas las grupies que se tira, así que no comento nada, además tampoco pensaba follármelo a pelo, cualquiera sabe dónde se ha metido éste. Sin darle importancia seguimos acariciándonos y besándonos sin cesar, nuestras manos se chocaban buscando en el cuerpo del otro. "Túmbate", me pide, y haciendo caso se coloca frente a mí, rodilla en el asiento del sofá, la otra en el suelo, con un ángulo un tanto curioso me penetra lentamente. Nunca antes me habían follado así, muy lentamente entraba y salía, cambiando el ritmo a una sacudida mucho más intensa para volver a reducirse dejándome totalmente descolocada y al mismo tiempo excitada. Los cambios de ritmo, la resistencia, la constancia, me confirmaron que los baterías follan bien. Estaba retorciéndome de placer cuando me dijo "me voy" y al 5º orgasmo que experimentaba me dejé llevar por una última vez antes de culminar con una de mis fantasías más ansiadas, y menos esperada. Se tumba hacia atrás, de quita el condón y lo tira en el suelo, quedando ambos tumbados en el sofá en lados opuestos. "Acércate a mí", me pide, y me tumbo encima suya, con la cabeza en su pecho.
"Es la primera vez que me acuesto con una grupie" Me confiesa "yo nunca he sido una grupie" le admito, dicho esto me ofrece un poco de cocacola que tenía junto al sofá, y quedo abrazada a su cuerpo desnudo durante un largo rato, hasta que llaman a la puerta. El guitarra del grupo le grita en inglés que se van a ir de copas, que tiene 5 minutos para estar listo, ambos nos vestimos y me invitan a salir de copas con ellos. Sin un euro en el bolsillo, con las llaves de casa y la entrada rota me voy con ellos a de bares, sorprendida del rumbo que ha tomado la noche y contenta de haber ido sola al concierto, acabando la noche hablando con todos los del grupo y sin dejar de besar a mi soñado batería, el cual me ofrece su teléfono móvil, que le rechazo. "Hoy es un sueño, un sueño que se quedara en mi mente para siempre, pero sólo será eso, un sueño, quizás en unos años nos volvamos a ver en un concierto, tú arriba, yo entre el público, en cualquier otra ciudad, en cualquier otro país, búscame, porque me encontrarás, pero no quiero tu teléfono, porque esto ha sido un sueño y así debe terminar." Dicho esto, sorprendido, me suplica que pase la noche con él en el hotel, sin pensármelo acepto la invitación y el momento se repite, esta vez en su cama, cuando despierto en cambio ya se ha ido, me deja una nota " A dream", había dejado dicho en recepción que me dejasen dormir, entregué la llave y me marché a casa con una sonrisa que nadie comprenderá jamás.

lunes, 10 de marzo de 2008

La bañera


Un día agotador en el trabajo, llego a las 7 de la mañana, las botas militares me duelen a más no poder, los pies están agotados, los oídos me pitan, las medias se me han roto... un día.. agotador.
No he cerrado la puerta y comienzo a desnudarme, el piso tiene pinta de que Juan ya está aquí, debe estar durmiendo la mona porque lo ha dejado todo por medio, del mismo modo que yo voy abandonando mi ropa al camino y entro al cuarto de baño.. prácticamente desnuda, no tengo ni sueño del cansancio que llevo encima. Abro el grifo y enciendo un par de velas, todo se va llenando de vapor mientras termino de quitarme la ropa y me introduzco en el agua.
Me sumerjo y el pelo se empapa del caliente agua mientras mis músculos se relajan, buff, qué descaso.. pienso mientras me recojo el pelo y cierro los ojos, dejando fuera tan sólo las rodillas y la cabeza.
Cojo la esponja y la lleno de gel, me acaricio los brazos y las piernas con ella a la vez que los olores cítricos me embriagan llevándome a un estado de relax, íntimo, personal. Cuando la esponja pasa por mis pechos mis dedos acarician los pezones que se endurecen al tacto a la vez que mi cuerpo se estremece, ¿por qué no? pienso, no hay nada mejor para relajarse que una sesión de sexo íntimo.
Sigo acariciando mis pechos a la vez que abandono a su suerte a la esponja y con la izquierda acaricio mi sexo, mis dedos acarician los labios, los separan para dejar acariciar la abertura con mi dedo central, rodeos, caricias. Continúo con mi clitoris, al que acaricio, presiono, juego con el. El placer se acerca a mí en forma de escalofríos que hacen que mi cuerpo se retuerza, no puedo ocultar mi placer mordiéndome los labios y cerrando los ojos, la otra mano sigue centrada en mis pechos mientras continúo acariciando mi punto más erógeno.
No necesito pensar en nada, solo en mí, en lo que siento, en el calor del agua, el frío de mi cara y el peso de mi cabello que se cae poco a poco por mi espalda. Dejo a mi pecho y dirijo mi otra mano a mi vagina para acompañar la caricia con la penetración de dos de mis dedos.
¿quien mejor que yo para conocer mi cuerpo? Me olvido del cansancio cuando un profundo orgasmo invade mi piel dejándome caer aún más relajada. Entonces el agua empieza a estar fría, la luz del sol entra bajo la puerta y decido que es el momento de irme a dormir.

domingo, 2 de marzo de 2008

La falda


Te recojo en coche, no sabes a dónde vamos, hemos quedado pero no hemos hablado a dónde vamos a ir. Me das dos besos y te pones el cinturón, "¿a dónde vamos a ir?" me preguntas, "es una sorpresa".
Arranco el motor y comienzo a conducir... pongo la radio y te pido que cambies el disco, me apetece escuchar algo en español, algo que pueda cantar. Me miras, estoy impresionante, dos coletas, gafas de sol de aviador, grises, llevo una camiseta de mangas cortas negra y la minifalda escocesa, con los calcetines por las rodillas de rayas rojas y negras y con las botas militares... te encanta como voy, te encanta esta ropa.
Cuando cojo la autovía y empiezas a darte cuenta de que el camino será largo vuelves a preguntarme, "confía en mí" te pido... te callas y miras a la carretera buscando una idea de a dónde vamos... me miras, no puedes apartar la vista de mis piernas, se levantan al ritmo del cambio de marchas, cuando piso el embrague levanto tanto la pierna izquierda que la falda se baja un poco.. estás embobado viendo las piernas, me miras y ves como mis labios tararean la canción que suena en la radio, me ves tan bonita cantando.
Cuando por fin ves la costa alucinas, te llevo a la playa, después de una hora de camino me aparto por un caminito, el sol se está poniendo y la luz rojiza del atardecer enrojece aún más mi cabello pelirrojo, las gafas de sol ya están de sobra, así que me coloco unas gafas de pasta negra, no me conocías mis gafas nuevas, qué morbazo te da verme con las gafas de pasta y las dos coletas, te encanta.
Sigo bajando por el camino y paro el coche en una explanada, "¿salimos?"me preguntas... "no, quédate aquí". En ese momento abro las piernas y bajo mi mano derecha, por un momento crees que voy a poner a masturbarme allí mismo, pero no, sólo voy a tirar de la palanca para echar para atrás el sillón mientras con la izquierda reclino el respaldo hasta quedar tumbada. "¿tienes?" me preguntas.
"ésa es mi sorpresa, hace un mes que tomo la píldora", buff, llevabas una hora caliente y ya no puedes más, me tocas el muslo cuando descubres que no llevo ropa interior, estas ardiendo, notas como la temperatura sube en todo tu cuerpo, sin esperar ni un momento te quitas la camiseta y los pantalones, lo dejas todo desparramado y te tumbas encima mía, no puedes creerlo. Me subes las falda y comienzas a penetrarme, lentamente mientras me subes la camiseta y me muerdes los pezones, no podías creerlo, el sol dejaba todo de un tono rojizo, se escuchaba el mar de fondo, sonido que ahogué con mis gemidos mientras notaba tu viril dureza entre mis muslos, el calor de tu piel frotándose con la mía, la respiración agitada del esfuerzo de tu movimiento, mis uñas se clavaron en tu espalda buscando el placer del dolor, "córrete conmigo, ahora, a la vez", y fue en ese momento donde yo sentí el semen dentro de mí, al mismo tiempo que un grito de placer dejaba todo en silencio, para dejar a las olas continuar con su música que envolvía el entorno. Un beso, suave, lento, un beso nos encerró en un brazo dejándonos dormidos hasta que el frío de la noche nos despertó y nos volvimos, aún tenemos que volver...

lunes, 25 de febrero de 2008

Billar

Hace meses que no nos vemos, entre estudios, dinero, y demás, no nos vemos desde hace tiempo, por fin llegas a Granada por unos días, tienes a mucha gente que ver, pero te tengo una sorpresa reservada. El finde que pasé con la gente de este foro conocí a una chica, de cerca de aquí, muy linda, pelirroja, pelo corto, vamos por debajo de las orejas, muy liso, con a penas unas vetas más rojas que otras... Los ojos los tiene color fuego, un marrón rojizo bastante extraño, cuando le da la luz los tiene casi rojos, y eso le da un punto muy sexy. Ella es de mi estatura, un poco más delgada, el culo, es perfecto, ni grande ni pequeño, perfecto, sus tetas... son pequeñas, una 85 diría yo, no tiene mucho pero para su constitución son una buena talla, las tiene redondas, firmes, con unos pezones marrones, más oscuros que los míos y más pequeños, preciosos... pero tu eso aún no lo ves, sólo ves que llegas a un bar nuevo, con unos amigos, sabes que estoy allí esperándote, habíamos hablado de vernos un rato aunque andabas liado con tanta gente.
Cuando entras ves el nuevo bar, al fondo la luz del billar ilumina su entorno, bastante oscuro, mientras te haces a la luz y te pides una birra no dejas de ver a esas dos chicas que juegan al billar, me ves de espaldas... sólo ves como mi pelo está mucho más largo, y mucho más rojo... ves como lo dejo caer por la derecha de mi cara mientras sujeto el taco e intento colar una bola lisa en el extremo opuesto. Desde tu perspectiva sólo ves mis vaqueros caidos que dejan ver mis boxes militares, un pantallazo te recuerda a tu piso, meses atrás, cuando me los quitabas nada más llegar.. eso te hace sonreir.. mientras te acercas ves que a penas se me marca el culo, pero sabes cómo es, lo recuerdas perfectamente... desde el final de los boxes hasta la camiseta hay un gran trayecto, ves que llevo una camiseta militar muy corta, se me ve toda la espalda... te acercas a mi y tocas la zona de la cintura para avisarme y saludarme.. en ese momento le doy a la bola y la mando a tomar por culo, vamos, ni de coña la entré donde quería, te habías acercado tanto que notaba tu pene en mi culo, a pesar de lo ancho de mis vaqueros podía notar cuánto te habías aproximado y tu olor me hacía ver que eras tú, no otro, tú, que habías llegado... me doy la vuelta y te abrazo, hace meses que no nos vemos y te echo muchísimo de menos, por fin estás aquí, en este abrazo ves cómo al otro lado de la mesa se encuentra la chica pelirroja, Marta, ves a esa chica que intenta entrar su bola sin mirarnos cómo nos saludamos... entonces te la presento, te digo al oido: "¿te la follabas?" y al mismo tiempo le das dos besos mientras levantas las cejas con cara de sorpresa, entonces, te vuelvo a repetir "¿te la follabas conmigo?" Le das un largo buche a tu cerveza, te la terminas, y te limpias la boca con el dorso de la mano, necesitas pensar... aunque realmente ya estás excitado, no esperabas verme tan.. preciosa, y mucho menos esperabas un recibimiento así, aquella chica parecía muy linda detrás de esos pantalones vaqueros y esa camiseta que dejaba mostrar su silueta.
No me respondes, te vas a pedir otra cerveza mientras nosotras seguimos jugando al billar, hablas con unos amigos en la barra mientras nos observas, nos ves tumbadas encima del billar jugando, pero al poco nos ves jugando juntas, ves como ella no se decide a darle a una bola y yo me coloco detrás, le toco la barriga para centrarla... le ayudo y juntas metemos la bola en el agujero correcto. Bueno, tu no ves las bolas, solo ves... nos ves a las dos allí, tan cerca, y mi pregunta, ¿te la follarías conmigo? Es una broma, me esta proponiendo un trío, esta lo que quiere es reirse... bueno, intentas concentrarte aunque tu amiguito está en alto por si las moscas... ves cómo nos aburrimos del billar y nos acercamos a la barra, no quiero interrumpirte así que nos pedimos un par de cervezas y seguimos en nuestra conversación, nos apartamos a un rincón donde hay dos sofás y una mesita, ella va delante con las cervezas, yo me quedo rezagada pagando, y cuando paso por tu lado te toco la espalda, y te lo vuelvo a preguntar, "¿te la follarias conmigo? Vente con nosotras, solo, al rincón, y ya decides, si no te apetece, me la follo yo solita.. pero te digo que merece la pena, que ya la conozco..."
Tu alucinas, claro, ya ni escuchas lo que tus amigos te dicen, sólo ves que me voy hacia aquel rincón, ambas brindamos, no sabes por qué, así que te despides de tus amigos y te acercas a nosotras. "¿Por qué brindais?" Me preguntas, "por el buen sexo", te respondo, "porque esta noche lo pasemos bien, y porque tú estás aquí..." Alucinas, brindas con nosotros y tras beber, no sabes que hacer para relajarte, entonces ves como esta chica se acerca a mi y me besa, claro, no sabes si irte, si quedarte, estas en el otro sofá del rincón, te sientes incómodo porque no puedes dejar de vernos, besándonos, acariciándonos, cómo le cojo el culo con fuerza, recuerdas esas manos en tus muslos, buff, no quieres irte, al contrario, empiezas a pensar que la proposición es en serio. Me aparto de ella y te pregunto, "¿entonces qué dices?" La otra chica no dice demasiado, pero te coje la mano y te indica que te sientes con nosotras... tu que no sabes si has bebido de más... alucinas, en ese momento nadie en el bar nos ve... estamos en una zona muy apartada... ella te entra la mano por debajo de tu camiseta y ya no sabes que hacer, yo dejo mi botellín y empiezo a comerte una oreja, estas..como una moto, dos pelirrojas para tí, las dos, y tu ahí que no sabes cómo reaccionar, me coges con una mano la nuca mientras con la otra le cojes el culo a ella, sí, esta tan buena como yo te decía.
Entonces, por fin hablas, preguntas "¿dónde?", "tenemos una habitación reservada cerca de aquí, es donde nosotras íbamos a pasar la noche pero creo que cabes con nosotras... pero aun es pronto, no?" En ese momento piensas, pronto? tarde.. a que estais esperando?
"Bueno, invítanos a una ronda y nos vamos, te parece?" Así que te levantas y nos dejas allí a las dos, que no dejamos de besarnos, y vas a por otras 3 cervezas, tus amigos te paran, pero no quieres estar con ellos, ahora solo piensas en nosotras dos.
Cuando vuelves, intentas coger aire, le preguntas a Marta, que es muy callada, y ella te cuenta un poco de su vida, poco, porque rápidamente lleva su mano a tu entrepierna y te deja sin aire, mientras tanto yo me bebía mi último buche, tu a penas te has bebido media cerveza, pero te da igual, quieres irte ya.
Nos levantamos y salimos del bar, tus amigos te miran con cierta incertidumbre, "no pregunteis", les dices mientras te despides... los tres salimos del bar en dirección al hotel donde ella está alojada por estos días. Tiene que pedir la llave y como hay bastante lío en recepción, nos dice que vayamos subiendo, nos indica dónde es... en el ascensor estamos solos tú y yo, en ese momento me preguntas, "¿y ésto?", "¿el qué?" antes de que suba te quiero para mi sola, y te callo a besos, mis manos no se cortan en entrar en tus pantalones, jugar con tu pene, cogerte el culo, tu no te cortas... ambos sabemos que follaríamos con ella o sin ella. Esperamos en la puerta mientras nos besamos, al poco sube ella, abre la habitación y deja las cosas en una mesita, es una cama enorme, para los tres.. alucinas... no sabes por dónde o cómo empezar, pero sabes que yo llevo las riendas, eso te tranquiliza...
Estábamos los 3 en la habitación, tu aún alucinabas con la situación, un par de cervezas no se notaba en tu cuerpo, pero a veces te parecía que se te había subido, estabas flipando... Estabas en el pasillito, apoyado en la pared viendo como nosotras dejábamos nuestras chaquetas en el escritorio, yo me acerqué a la chica y empecé a besarla, a cojerle el culo, a acariciarle la espalda... tu seguías allí mirando, boquiabierto, observando, veías como ambas nos desnudábamos, cómo sin a penas esfuerzo nos quitábamos el sujetador, los vaqueros... estabas paralizado, veías a las dos pelirrojas de tus sueños enrollandose, ya estabamos casi desnudas, Marta y yo tan sólo llevábamos ya los boxers, yo tenía el militar y ella uno rojo liso, rojo oscuro, seguíamos besándonos como si tu no estuvieses allí, cuando te distes cuenta, estaba todo el suelo lleno de ropa, y ambas estábamos tan tranquilas, pasando de ti, como si no nos observases.. fue cuando ella introdujo su mano por mi boxer mientras me besaba el cuello desde la espalda cuando te distes cuenta de que estabas embobado, no podías perderte aquello, sin pensártelo dos veces te desnudastes y te acercastes a mí, mientras ella me masturbaba tu comenzastes a besarme los pezones, a morderlos, a jugar con ellos, mientras tus manos cojían el culo de ella, estabas flipado, entonces ella nos empuja, caes sentado en la cama mientras Marta y yo nos arrodilllamos, reculas hasta estar en el centro de la cama... entre, besos, alientos, caricias, nos preguntas si tenemos condones, "no hace falta, te decimos, tomamos la píldora y estamos limpias, tu también no???" Sonries y asientes sin ablar...
Al escuchar que todo aquello además se iba a realizar a pelo, tu erección es aún más firme, crees que te vas a correr en cualquier momento, pero quieres disfrutar a tope, tumbado, entre nosotras, que te besamos, acariciamos, te lamemos completamente, mientras una te besa en la boca la otra te subciona los testículos y juega con tu pene hasta que la haces parar, no, quieres aguantar, aún no, hoy merece la pena.
Quieres una tregua, relajarte un poco, "despacio", nos dices.. cuando te sientas y apoyas tu espalda en el cabecero de la cama, nosotras jugamos aún más entre nosotras, sabemos cuánto te gusta vernos, observarnos, vivirlo, esto no es una porno, no es hentai, no, es para tí, es sólo para ti. Ambas estamos arrodilladas besandonos, acariciandonos, masturbandonos mutuamente, aún sentado ves como ambas nos movemos, no sabes qué viene, te entran nervios, nos cambiamos y cuando te fijas estamos haciendo un 69, nosotras dos, nos ves de lado, en ese momento te fijas que ya tengo mi tatuaje en el pie derecho, un símbolo celta en el talon... ya no puedes quedarte quieto, te acercas a nosotras y me lames la planta del pié, sigues, lamiendo los muslos, el culo, mientras ves cómo Marta me está haciendo flipar con su pearcing de la lengua, lo tienes todo, todo para tí, la besas a ella, ambos me introducís la lengua en el coño mientras una mano de ella te toca la polla y te masturba, quieres seguir jugando, no quieres quedarte fuera, nos rodeas y llegas a mi cara, me preguntas "¿y ese tatuaje?", "ya tengo 20 años", te respondo, me besas, ese detalle de mi piel que no conocías te hace que te guste aún más, me besas tan fuerte que tu barba me araña los labios y me los enrojece, mucho, los ves más rojos que nunca, y quieres seguir besándome, mientras no dejas de mirarme a los ojos, todo esto ocurre mientras ambos masturbamos a Marta, nuestras manos se enlazan para mantener el ritmo, estas alucinando, te masturban mientras besas y masturbas, todo a la vez, todo, tu cuerpo se estremece, ya no sabe a qué atender, y lo poco que puedes pensar lo centras en aguantar un poco más, en seguir a tope, en aguantarlo todo....
Ella se cansa de la postura, se cambia y se da la vuelta, tú quedas encima mia, besándome y acariciando mis pechos mientras ella desde atrás te besa el cuello y te sigue masturbando, tiene unas manos suaves, delicadas... mis manos en cambio te agarran con fuerza el culo, a penas hay espacio pero cabemos los tres... ya no puedes más, intentas aguantar, cuando yo salgo de debajo tuya, te aparto, en cierto modo hasta te molesta, cojo a Marta y la coloco sentada con la espalda en el cabecero, ya estábamos demasiado a los pies de la cama, cuando desconcertado no sabes que pasa, ves como me inclino y continuo comiéndole el clítoris mientras le masturbo con mi mano derecha, no sabes si te he apartado por algo, estas petrificado, no sabes qué pasa... estas rojo, ardiendo, sientes que no puedes seguir parado, no quieres acercarte pero tampoco puedes esperar... me aparto de mi trabajo y te digo que cojas algo que hay en mi bolso, que sabrás a lo que me refiero, no sabes por qué pero acatas mis órdenes, sabías que por el tono era una invitación a que siguieses con nosotras... en él encuentras un consolador de goma, con aros, como un gusano, bastante largo, como de dos. En ese momento te acuerdas que lo has visto todo menos las famosas tijeras, pero eso era sin consolador, no? Te cuesta pensar, sin meditarlo mucho y dejandote llevar por mis indicaciones te acercas. Me lo das y te pongo la mano en mi culo, ya sabes lo que quiero, estoy de rodillas, casi tumbada, ves mi culo, liso, blanco, suave, los cojes con tus manos mientras observas como ya no son mis dedos los que masturban a Marta, sino aquel juguete... comienzas a penetrarme, sin condón, llegas incluso a ver cómo el fluido de mi placer sale por los labios de mi vagina, completamente depilada, sin un vello... te mueves lento, como te muevas rápido te corres, y no quieres, aún no, quieres aguantar, pero me escuchas gemir, nunca antes habías escuchado el gemido de una chica ahogado por el sabor del fluido de la otra, ella también gime, no se lo esta pasando mal.... quieres correrte, pero no quieres parar.. no quieres, no, aún no... estas muy caliente, ardiendo, sudando, y cuando tocas los pies de Marta los notas treméndamente fríos, esto te hace reaccionar, sales y te acercas a nosotras por el lado, ¿Puedo participar? me preguntas, mientras sacas el consolador para entrar tu polla en ella, no puedes correrte sin probarla, buff, para lo fría que es su piel no puedes entender cómo puede tener un orificio tan cálido y húmedo, yo estoy de rodillas, detrás, acariciándome, esperándote, la agresividad se acerca, sabes que quiero llevar yo el control, es un juego de dominio, yo la quiero a ella, tu nos quieres a ambas, te agarro por los hombros y te hago salir, te apartas y soy yo la que ocupo tu lugar, con las piernas abiertas, puedes ver cómo nuestros clítoris se rozan, cómo nuestros fluidos se mezclan, alargo el brazo buscando el consolador, me lo acercas mientras te masturbas mirándonos, sabes que me encanta ver cómo te masturbas, lo coloco en medio y ambas nos movemos buscando el placer del juguete, ambas aún en la posición de tijera. Sólo ves piernas, tetas, culos, brazos, piel... sólo ves cómo nuestra piel roza y ya no puedes más... quieres acabarlo, no puedes controlarte más, yo que veo cómo te muerdes los labios, dejo de moverme y dejo el juego, te quedas de rodillas mientras ambas nos acercamos a tí, por primer momento sientes las dos lenguas en tu miembro, nos olvidamos de nosotras y nos centramos en tí, notas la saliva, el pearcing de ella, como nuestras lenguas se entrelazan con tu pene en medio, lo ves, lo ves perfectamente, tus manos nos acarician la espaldas de ambas, ya no puedes más, vas a llegar, quieres verlo, llevas ahora tú el control, así que nos apartas y sujetas tu polla con tu mano mientras te corres en nuestras caras...no conocías tal grado de excitación, no habías conocido un orgasmo así en tu vida, podías tocar el cielo con los dedos del placer que corría por tu sangre.
Caes sentado en tus talones, cansado, rendido... de repente sientes frío, el sol empieza a entrar por la ventana, no te habías dado cuenta. Nosotras nos vamos al baño, te damos un beso corto y nos vamos a la ducha, estamos sudadas, llenas de fluidos corporales, sudor, saliva, flujo vaginal, semen.. estas aún respirando agitadamente... mientras nos ves lléndonos desnudas al baño... respiras un poco más y nos sigues...
En el baño hay un plato de ducha, bastante espacioso, y entras con nosotras que ya tenemos todo el baño lleno de vapor, el semen de nuestros cuerpos es sustituido por espuma y el olor a gel te invade, dejas que el agua caiga en tu cara, bebes un poco, cuando abres los ojos ves cómo nos enjabonamos, te acercas, y quieres seguir, aún estas empalmado, no puedes correrte, pero puedes disfrutar un poco más.. entonces yo subo mi pierna al filo de mármol que decora la ducha y me penetras cómo en las escaleras de tu cama.. cómo te gustaba a ti esa postura... Lo sientes, aún caliente, aún húmedo. Marta mientras tanto estaba aclarándose y se acerca para enjabonarte la espalda, esto es un sueño, no dejas de pensarlo, no quiero despertar.. quiero seguir...

viernes, 22 de febrero de 2008

Detenciones

Mi vida no puede ser normal, tiene que ser agitada, y como era de esperar en mi, socialmente comprometida, no pude faltar a la última manifa en contra del desalojo de un centro social okupado. No faltaron los gritos, la resistencia, la furia en mis venas que alimentaban la rabia de saber que por mucho que hiciesemos sería inevitable el final que todos estábamos viendo.
Cuando los antidisturbios entraron a cargar contra nosotros, toda esa rabia se tradujo en agresividad que nosotros descargábamos contra los armados policías. No pude creer lo que vi, a él, a aquel chico que hacía años que no veía, no podía creer lo que estaba viendo. Se acercó a mí y sin reconocerme intentó detenerme, se encontró que tras mi femenina figura se ocultaba una fuerte resistencia, por mucho que luché consiguió reducirme, yo sabía quien era él, pero parece ser que no me reconoció a mí.
Una vez con las manos esposadas a la espalda me agarró con fuerza y me llevó a un furgón, cualquier cosa con tal de no entrar allí, era lo que tenía en mente, así que dije que me asfixiaba, que me cachease fuera. No dudó y me puso de cara al lateral de la furgoneta, el barullo estaba lejos y nadie nos echaba cuenta y como tenía las puertas abiertas el furgón, ni tan siquiera nos veían. "A ver que traes" me dijo mientras cacheaba normalmente mis axilas y mi torax, sin propasarse, solo cacheaba. "Te conozco", le digo, para y sigue cacheando "eres Carlos, nos conocimos en un bar hace 4 años, no se nada de ti desde entonces, recuerdas a Miguel? Sabes que ya es papá?" En este momento se para del todo y me dice a la oreja "¿a que juegas?" con tono violento, pero yo no conforme con la paliza que ya me había tenido que dar al reducirme y con la detención, me doy la vuelta, a lo cual no encuentro oposición ninguna. Me mira de arriba abajo, buscando reconocerme, y mientras me observa paso mis manos hacia delante, el exceso de flexibilidad en los hombros es útil en estos casos. "¿Qué haces?", me grita, "ayudarte a que me cachees" le susurro mientras abro las piernas. Entonces me mira a los ojos, y susurra "ya te conozco", jugandose el pellejo comienza a cachear mis piernas de un modo mucho más íntimo y me sugiere que le acompañe a unos de los coches patrulla. Por radio le dice a los compañeros que se va solo con una rebelde para llevarla a la comisaria, mientras los demás siguen forcejeando con los demás.
En estos momentos olvido la causa, solo puedo ver la fibra del antebrazo que me sujeta, la anchura de hombros desarrollada a base de ejercicio y la mandíbula afeitada que muestra su viril rostro. Al final he tenido suerte, y puede que en vez de una paliza en el furgón me lleve otro tipo de paliza en el coche patrulla.
No digo nada, no quiero cagarla, me sangra el labio después de tanto forcejeo, me siento atrás, como detenida que estaba y Carlos se sienta al volante, por el espejo retrovisor ve cómo me lamo el labio buscado la herida y la sangre enrojece mis labios, sonríe y coge un desvío a un polígono industrial, no es precisamente una comisaría aquello.
Aparca y se sienta atrás, no tiene intenciones de quitarme las esposas, y eso me excita aún más. "¿Cómo haces eso con los brazos?" me pregunta mientras se acerca a mí, esta vez ya sólo lleva el uniforme, sin el casco o el chaleco, joder qué bien le sienta el papel de policía, "y pensar que nos fumabamos pitillos juntos y me buscabas cubatas cuando yo aún era menor de edad", le susurro, se acerca y me invita a colocar mis manos en el reposacabezas del coche, "¿quieres que te detenga de verdad?" me dice con una voz mucho menos agresiva y mas bien sexual, "no voy a oponerme a la ley" y dicho esto comienza a besarme el cuello, a jugar con mis orejas y mis labios, besarme poco a poco, mientras sus manos se iban encargando de levantar la camiseta de lycra que deja a la altura de las esposas. Esto es una tortura, no puedo hacer nada, me apetece tocarle, morderle, desnudarle, pero no, tengo que conformarme con esperar, este es el peor castigo.
Se quita el cinturón y se abre la camisa, mientras me quita poco a poco los pantalones, se nota que estoy excitada y eso le hace ir aún mas lentamente, cuando por fin me deja desnuda me acaricia el pelo, cualquiera diría que es una violación pero no dejo de desear que me toque, que me bese, que me acaricie, y que me penetre.
Sigue besándome mientras se arrodilla en el suelo de la parte de atrás del coche, con el cristal de seguridad no hay a penas espacio, pero se ve que no es la primera vez que lo hace. Coloca mis piernas sobre sus hombros y se coloca un preservativo mientras con su otra mano acaricia mis senos y los soba asta hacerme enloquecer, se inclina y me lame el ombligo, por un momento parece que va a bajar a comerme el coño pero en ese momento me penetra sujetando mis piernas con sus fuertes brazos, puedo verle, con la camisa abierta, con sus fuertes pectorales asomando, goterones de sudor bajan por su cuello mientras sus labios se aprisionan mostrando leves sonrisas de placer, y yo no puedo más, no puedo tocarle, ni besarle, me conformo con recibir, pero es brutal el placer que me esta proporcionando, no puedo dejar de verle mientras me penetra, ver como su pene entra en mi vagina y todo se llena de flujo. Entonces me doy cuenta de lo que está ocurriendo, después de esto me dejará marchar? Me detendrá? Me llevará al calabozo? Tan solo pensarlo me pongo más cachonda pensando en que sea él quien me vigile las noches en el truyo, ya empieza a darme igual. Las ideas se van de mi mente y dejan paso a ardientes gemidos que son ahogados con un leve chillido que se compagina con el momento en el que noto que las manos fuertes de Carlos aprietan mis piernas, tanto que después de la paliza recibida incluso puede llegar a dolerme, y ahí me quedo, cansada, dolorida, complacida.
Complacida pero detenida, "venga, que una cosa es que tengas un polvazo y que me apeteciese desde que bajé del furgón y otra cosa es que te escaquees, que a mi me piden explicaciones" y quedando escusado me vuelve a vestir, me besa la herida del labio "lo siento" me susurra, me pide que deje las manos atrás y deje de jugar con los brazos y se sienta delante, llevándome al calabozo con los demás compañeros de la manifestación, solo que yo ya no estoy rabiosa, estoy relajada, y me quedo sentada, dentro del calabozo, lamiendome la herida y respirando hondo. Nadie me dice nada, nadie sabe lo que acaba de pasar.

jueves, 21 de febrero de 2008

Las escaleras

He venido a verte unos días y salimos a dar una vuelta, me enseñas tu ciudad, tus bares, tus calles, tu vida. Me haces formar parte de ella y yo sonrío agradecida, me gusta saber que para ti soy alguien.
Entramos en tu piso y dejamos los abrigos en la entrada, tu entras en la habitación mientras yo entro a lavarme los dientes y a quitarme las lentillas en el baño, cuando vuelvo con mis boxers negros y los calcetines de rayas rosas, dejándome sólo una camiseta negra de tirantas...
Al entrar en la habitación me miras por encima del filo de tus gafas, estabas tocando el bajo, sentado en una silla bajo la cama, me miras, con un dedo ajustas tus gafas y dejas el bajo a un lado, embobado, mirándome, yo sigo ahí, en la puerta de tu habitación, con el pelirrojo cabello cayendo por mi espalda, y el escaso flequillo que me cae por los ojos que los hace aún más bonitos, a pesar de ser marrones, el marrón oscuro de mis ojos y el brillo de mi mirada te encanta, son grandes, redondos, sonrientes, al igual que mis labios carnosos, que te sonríen tímidamente, te levantas de la silla, lentamente también, te quitas las gafas y las dejas en el escritorio, me miras, me analizas, me besas lentamente, sin tocarnos... sólo tus labios me unen a tu cuerpo.
Me aparto del marco de la puerta y te empujo para cerrarla, seguimos besándonos, mientras te quito la camiseta, me centro en tu pelo, me vuelve loca tu cabello, enredo mis dedos en tu cabeza mientras la otra mano acaricia tu espalda, ya estamos dentro de la habitación, en el suelo, de pié, descalzos, besándonos, lentamente, despacio.
Te quitas el cinturón y dejas caer los pantalones, saltas fuera de ellos y me acercas a ti, tus manos son tan cálidas, tan suaves. Acaricias mis brazos, mi espalda, me besas el cuello y introduces tus manos en mis boxers, yo te imito y acercamos nuestro sexo, deseosos de tocarse, de juntarse, bajas las manos y tocas el filo de los calcetines, te ponen a mil y no puedes permitir que me los quite, quieres follarme así, sin quitarme nada de ropa, sólo la necesaria.
Te bajo tus boxers de rayas grises y negras, tan originales, mientras me apoyo en el filo de un peldaño de la escalera y te acerco a mí. Seguimos besándonos, con los cuerpos muy cerca, con los miembros rozándose, con la dureza de tu excitación entre mis piernas, me quito mis boxers y dejo un pie en un peldaño, eres de mi estatura, será una posición genial, será estupendo quedarnos así.
Puedes ver mi pierna en alto, la otra se mantiene firme en el suelo, ambas quedan abiertas y puedes ver completamente mi sexo, lo ves, lo acaricias, lo agarras con tu mano izquierda mientras que con la derecha me agarras el cuello y me besas apasionadamente, dejas de agarrar mi coño para introducir tus dedos, para masturbarme, yo me agarro con ambas manos a los barrotes de las escaleras, tengo la espalda apoyada en los peldaños y dejo caer mi cabeza hacia atrás dejándome llevar por el placer que me transmites, ves mi cuello solitario y te inclinas para morderlo, para besarme cada trozo de mi piel que puedes ver que queda libre.
Me agarro con más fuerza, mi respiración se agita y ya no puedo más, dejas de masturbarme y comienzas a penetrarme, de pie, sin contemplaciones, una embestida tras otras, escucho la agitación de tu respiración tras el sonido de mis gemidos, me clavo el filo del escalón en el culo y en la espalda, pero da igual, estoy a mil, estamos a mil. Ya no tenemos frío, el calor ha inundado la habitación y el cristal de la ventana se ha empañado, el calor de nuestros miembros se frotan para proporcionarnos el placer buscado, para encontrarse entre ellos como si tuviesen vida propia.
No quiero gritar, me da vergüenza, soy muy ruidosa y me da mucho palo que te des cuenta, así que entre gemidos te muerdo la garganta de modo que el dolor se mezcla con el placer que te invita a correrte conmigo, y cuando parecía que no ibas a dejar de penetrarme sales y te corres en mis piernas, llenando de semen mis muslos, mi barriga, mi coño, incluso los calcetines se han llenado de semen. Tu también estabas agarrado a los barrotes de las escaleras, te quedas así, agarrado, mirándome, mientras recupero el aliento me besas en los labios, un beso corto, suave, y sigues respirando agitadamente, agarrado como si te fueses a caer, recuperándote.



miércoles, 20 de febrero de 2008

Siesta

Durmiendo la siesta, en tirantas, con unos shorts deportivos que dejaban ver el pliegue de mi culo con mis piernas, enredada en una suave manta azul que me arropaba, así despierto, con la televisión muy bajita, no sé que estaba viendo pero la apago de manera distraída y me dirijo al baño para lavarme la cara, son ya las 6 y media de la tarde, Juan está a punto de llegar y yo aún así. Saliendo por el pasillo entro en mi habitación y cojo los altavoces con el ipod, los enciendo y los dejo en la cocina. Vaya desastre, se nota que es lunes y lo último que tenía en mente el fin de semana de después de los exámenes era limpiar la cocina, ni yo ni Juan, claro está, que por cierto, ¿este no sale del curro a las 5? ¿Dónde se ha metido?

No le doy más vueltas y subo la música, soy demasiado nerviosa como para tomarme un café y lo único que me despiertan son un poco de agua fría y la música bien fuerte. La discografía de Fito y los Fitipaldis es la elegida, la coloco en aleatorio y pronto suenan temas como “Whisky Barato” o “Trozos de Cristal” que me hacen cantar y bailar de manera alegre, no sé por qué motivo pero me encuentro muy feliz, no ha pasado nada especial, pero me apetece bailar.

Me coloco el delantal, llevo tan poca ropa que como algo se vierta me ensucio seguro, estoy en chanclas y no tengo frío a pesar de encontrarnos en el inicio de la primavera, será que el sol entra por la ventana y calienta la pequeña cocina del piso alquilado. No tardo en coger los platos y cacharros y amontonarlos en el fregadero mientras bailo al son de las notas de swing que me hacen despertarme poco a poco... dejo caer el agua en mis manos y me pongo a fregarlo todo, dejándolo secar en el escurreplatos, “esto le toca a Juan” me dice mi mente mientras termino de secarme las manos.

En ese momento se escucha la cerradura de la puerta, “hablando del rey de roma”, le grito a través de la música, “pues va a ser que no, me responde, hoy sólo estoy para celebrarlo, mañana lo recojo”, “¿celebrar el qué?” le pregunto mientras entra y comienza a bailar conmigo, parece que también ha tenido un buen día, “me dejan fijo por las mañanas, ya no comerás sola nunca más”. A pesar de que sólo somos compañeros de pisos, y de fiestas, y amigos, le beso, me parece genial, me ilusiona ver que la cosas le vayan bien después de tantos agobios, para ninguno es fácil estudiar y currar a la vez, y mucho menos cuando cada día tienes un horario diferente, al menos yo siempre curro a la misma hora, en el bareto más rockero de la ciudad.

El beso le coge de improviso, y lo acompaño de un fuerte abrazo que me corresponde, dejamos el delantal encima de la encimera y me coge en brazos, dejando que mis piernas le rodeen, estamos celebrando su ascenso, y sin cruzar palabras, nos besamos, en el descansillo, sin llegar al salón aún, el piso es para nosotros, como siempre, pero nunca antes le habíamos dado tal uso, a pesar de todo, las prisas nos corrompen ante tanta energía positiva. Sus besos se trasladan a mi pecho, sin sujetador, se encuentra directamente con mis senos que besa y muerde mientras sus manos agarran con fuerza mi culo hacia sí. Aunque nunca antes habíamos practicado sexo sí que habíamos hablado de ello y sabía perfectamente cómo me gustan las cosas, al igual que no olvido cómo le gusta llevar el control, así que me dejo llevar, confío en él y sé que su control nunca será agresivo o peligroso, así que me limito a dejarle celebrar el trabajo asegurado y de paso ambos celebramos que se acabaron los exámenes de febrero.

Sigo con mi espalda apoyada en la puerta del piso mientras nos veo en el espejo que ocupa la entrada, no tenemos ninguna luz encendida pero la que entra por la cocina y por el salón nos ilumina lo suficiente como para no perder detalle de lo que ocurre, del calor que nos invade.

Aunque sea Juan quien marque el ritmo, tampoco quiero quedarme atrás, y aprovecho que me deja de besar por un momento para quitarle la camiseta, joder, nos vemos desnudos a menudo pero nunca me había excitado de este modo, la felicidad se nota en cada poro de su piel y eso yo lo noto, lo noto y me gusta, me gusta ser feliz, me gusta pasarlo bien, y me gusta compartirlo.

Tras este gesto le entran las prisas, velocidad, aunque tengamos todas las horas del mundo, quiere un polvo rápido, uno divertido, agresivo, apasionado. Sin preliminares, directo al grano, directo al sexo, al orgasmo, y tanta velocidad me excita aún más. Me deja de pié en el suelo, me baja los shorts mientras me quito la camiseta, y no tarda nada en quitarse sus pantalones, no hace falta hablar, sabe que tomo la píldora y yo se que no tiene nada, ambos nos hacemos pruebas cada varios meses, no hay peligro, podemos follar a pelo.

Vuelve a cogerme en brazos, aunque nos hayamos visto desnudos, nunca le había visto empalmado y menudo miembro que tiene, me sorprende, lo he tenido siempre aquí y nunca antes me había dado cuenta, el tamaño también me excita, me hace sentir que va a ser algo genial, que está siendo algo genial. Es entonces cuando las prisas me entran a mí, sin dudarlo me encaramo del mismo modo, para su cuerpo viril mis a penas 55 kilos de peso son una broma y no tarda en coger el ritmo, moviéndome él, estando en sus brazos, mis pies abrazan su espalda y mis brazos se agarran con fuerza a su pelo dejándome llevar por el sube y baja que no cesa, a pesar de ser más alto que yo en esta situación todo queda perfecto para que me pueda morder los pezones sin dejar de follar, de penetrarme.

Siento el calor de su pene, el roce de sus testículos, la humedad de mi excitación, el sabor de sus besos, el olor de su piel, la fuerza de sus manos, el movimiento de sus musculosos brazos. No me contengo y comienzo a gemir, esto le pone aún más cachondo y en vez de bajar el ritmo lo aumenta, parece que no se va a cansar nunca, parece que no va a llegar, pero llegamos, un grito ahogado deja claro que yo he rozado el climax mientras noto dentro de mi el fluido de su placer, y cómo me abraza un momento, como mareado, también ha llegado, y le ha gustado tanto como a mí. Ambos estamos allí, casi a oscuras, ya el atardecer da paso a la noche, y me deja en el suelo, ambos sudorosos, con la respiración agitada, nos miramos, no es un beso, sino un enorme abrazo, un abrazo de dos amigos que se quieren mucho, el que nos devuelve a la tierra.

martes, 19 de febrero de 2008

Compañero de clase


Llego a clase tarde, como casi siempre... acelero el paso para pillar el ascensor, se cerraban las puertas cuando le doy con la pierna al detector para que se abra.. entro acelerada, la puerta se cierra tras mía cuando miro al frente y veo a un chico guapísimo, no le había visto antes por la facultad, el pobre estaba asustado, al verme entrar así, con la respiración agitada.
Me apoyo en el lateral, quedando al lado suya, dejo caer la mochila en el suelo y espero, ambos vamos a la última planta... es lindo, pero se le ve tímido, agobiado, como con ganas de salir. Cuando para el ascensor sale de él, dejándome verle al completo, me olvido de mis prisas por un momento y analizo su silueta, lleva vaqueros y una camiseta blanca, se le marcan los hombros... en ese momento salgo detrás suya y entro en clase, es presentación y no está bien llegar tarde. Cuál es mi sorpresa cuando veo que ese chico no es más que mi profesor, no le echaba más de 25 años, quizás no los tenga. Pensando en eso me siento y saco un par de folios, y un bolígrafo. El profesor se presenta, Jose, dice que se llama, y anota el horario de tutoría y nos explica dónde se encuentra su despacho. Mientras anoto automáticamente sin pensarlo, no dejo de mirarle los brazos, no tiene pinta de ingeniero, cualquiera diría que es deportista.
Varios compañeros me sacan de mi ensoñación para pasarme una lista donde debía apuntarme para las prácticas de laboratorio... una vez firmado y relleno los datos le entrego el folio al profesor, tiene las manos suaves, "Jose se llamaba, no?" le pregunto, durante un momento se cruzan nuestras miradas. Me marcho a recoger mi mochila y el casco de la moto, me estaba colocando la chaqueta de cuero cuando ya casi todos los alumnos habían salido, él aún se encontraba recogiendo el portátil. Cuando me disponía a salir del aula, él se acerca y me pregunta, "¿qué moto tienes?", "una Ducati Monster, negra y roja", le respondo. "¿Te interesan las motos?", asiente con la cabeza y me dice que tiene una moto, también Ducati, pero otro modelo que no llego a recordar, curioso... Muy curioso este profesor.
Me despido de él y bajo por las escaleras, cuando iba por la 3ª planta sale del ascensor y coincidimos, otra vez, me pregunta que por qué no uso el ascensor, si esta mañana me había incomodado, le contesto que no, que simplemente me gusta moverme, que soy nerviosa y necesito moverme. Sonríe y se marcha, por el pasillo, a su despacho. Dudo un momento y le sigo, "perdone", le digo, "no me hable de usted" me contesta, "perdona" vuelvo a decirle, "quería comentarte que esta asignatura la he dado ya el curso pasado, y no se si mis apuntes serán aprovechables para tus clases". "Vamos a echarle un vistazo", me dice, invitándome a entrar al despacho.
De repente me pongo nerviosa, "¿tonteando con un profesor?, ¿yo?" pero ¿y si omitimos el dato que es mi profesor?, me había fijado en él antes de saber que era mi profesor, además verle al otro lado del escritorio le da un morbo... buff, cuantos años tendrá?
"A ver esos apuntes", los saco y se los muestro, "qué de colores", me dice, a los chicos siempre les sorprende que las mujeres usemos tantos colores en los apuntes. Le observo mientras el lee mis folios, qué lindo está con el bolígrafo en la mano y la cabeza inclinada mirando concentrado cada una de mis letras... está para comérselo. ¿Por qué no? Me pregunto
Me dice que sí, que son muy buenos apuntes y que puedo usarlos para seguir sus clases, que no hay ningún problema. ¿Qué le digo? Rápido, es lo que pienso.
"Si no es una indiscreccion, ¿que edad tienes? Cuando nos cruzamos en el ascensor pensaba que eras un compañero, debes ser muy inteligente para ser profesor tan joven, o cuidarte muy bien, si no eres tan joven". Arquea las cejas, duda y me dice que 26 años, después, al comprobar que a penas tiene 6 años más que yo, vamos, la edad de muchos amigos, me acerco a él, rodeando la mesa y le pregunto si aún estoy a tiempo de cambiarme de grupo, que no quiero que sea mi profesor. "¿Por qué?" Me pregunta, le digo, sin saber cómo olvido mi timidez, "porque si con 26 años das clases debes ser muy bueno, pero no podré saber cómo de bueno eres en la cama si eres profesor mío, eso va contra mis normas".
En este momento deja los ojos muy abiertos, sorprendido, petrificado. Parece que va a hablar pero en cambio se acerca a mí, por un momento parece que me va a besar, pero no, sólo quería coger un formulario del escritorio "Permuta de grupo" se llama el documento, "rellenalo y podemos ser amigos, en vez de profesor y alumna"... Me doy la vuelta, dejando claramente mi culo a la altura de su pelvis, cojo un bolígrafo del escritorio y lo firmo, aparto el papel, dejando la mesa despejada, me giro y apoyo el culo en el escritorio. No hacen falta palabras... Jose se acerca a mí y comienza a besarme con ganas, como si no pudiese esperar más, buff, ahora que hay contacto, ahora que toco sus brazos y todo son fibra, no me creo que sea tan genial, inteligente, fuerte, guapo.. buff lo pienso y me pone a mil, yo misma puedo notar la humedad de mi vagina, y a el no se le disimula la erección bajo los pantalones... cuando ya podía palpar el resto de su físico se para, como si algo fuese mal. ¿Algo va mal? Le pregunto, se aparta y se acerca a cerrar con llave la puerta, entonces me pregunta "¿tienes?", sin decirle nada me arqueo hacia atrás y estiro el brazo derecho entrando la mano en mi mochila para coger una caja de preservativos.
El profesor queda atónito, "¿esto es lo que venís a hacer ahora los alumnos?", con voz juguetona, "no, solo que siempre llevo encima, siempre, y esta mochila la llevo siempre que cojo la moto, no sólo para clase". Dejo la caja en la mesa y seguimos besándonos, teniendo ya la espalda apoyada en la mesa y estando el inclinado hacia mí. ¿No va a dejar de besarme nunca? Sin pensármelo le quito la camiseta, y con lo que me encuentro, unos pectorales perfectos, unos pezones pequeños, redondos, un torso depilado, suave, unos abdominales fibrosos... no puedo más y me lanzo a morderle los pezones, los pectorales, necesito follármelo ya, estoy ardiendo, toda la ropa me sobra..
Entonces es él quien me quita la ropa, me quita la camiseta de mangas cortas y se topa con un sujetador abrochado por delante, esto parece gustarle, me besa y me lame el escote hasta que consigue desabrocharlo, comienza con la lengua hasta que le pido que me muerda, entonces me muerde los pezones, como le pido, y eso me pone a mil, me quito los zapatos de deporte sin problemas, con mis propios pies, los cuales abrazan su culo y no dejan de subir y bajar por espalda y piernas, me vuelve a tumbar y me saca los pantalones. Se queda quieto, "¿Qué pasa?", le pregunto, "nada, estoy flipando lo buena que estás", me ruborizo, "la que alucina soy yo, tienes un morbazo y cada trozo de tu cuerpo que descubro, más me gusta", le cojo y le acerco a mi, con una mano le quito el cinturón mientras con la otra no dejo de arañar su espalda, buff, es todo fibra, tiene la piel suave, fuerte, me encanta su torso, me pone como una moto, en ese momento recuerdo que también es motorista y eso me pone aún más cachonda. Al entender mis intenciones de bajarle los pantalones, me dice "no", y se arodilla, me quita el tanga negro de un solo tirón, se encuentra con mis labios, con mi vagina que chorrea, y se sumerge en ella para lamer, besar y subccionar todo lo que puede, estoy flipando, me muerde el clítoris, lo lame, juega con él mientras dos dedos suyos entran y salen de mi vagina para dar paso a un orgasmo brutal, y eso que sólo acabamos de empezar, cuando no puedo más le agarro y le acerco a la cara, piensa que quiero besarle, pero se encuentra con un mordisco en el cuello que le dejará marca, "lo siento, no quería gritar", parece que no le a dolido, sino que le a puesto aún mas cachondo.... mientras no deja de masturbarme le quito los pantalones, y me encuentro con un pene precioso, depilado también, le agarro los testículos con la mano derecha mientras con la izquierda abro la caja de preservativos y busco uno, lo abro y se lo coloco... buff, estamos a mil, no he terminado de colocárselo cuando me penetra sin contemplaciones, si ya habia tenido un orgasmo, ahora venía el siguiente... noto su miembro, el roce, el movimiento, las embestidas, voy camino del siguiente, "me corro, correte conmigo" se lo susurro al oido, y sin decirme nada sólo aumenta el ritmo, buff, le muerdo de nuevo, le lamo, le beso, y esta vez, somos los dos los que llegamos al climax, llegamos a la vez, sudados, desnudos. No puedo dejar de ver lo atractivo que le hace el sudor que le chorrea entre los pectorales, brilla todo entero. Así me quedo, observándole, con las piernas abiertas, mientras lentamente saca su pene, se quita el preservativo y cae sentado en el sillón. Lo he echo, me he follado a mi profesor, y a sido genial.

Burn


Burn, arder, fuego, yo... el calor, esa soy yo. Presento este blog donde contaré todas mis fantasías, mis sueños, mis vivencias, mis experiencias como mujer y como amante del sexo, del erotismo.Me presento sin censuras, sin vergüenza, sin tabúes, me presento para crear un blog de relatos eróticos, unos largos, otros más cortos... en primera persona, con nombres ficticios, con imaginación inalcanzable...
¿Empezamos?