lunes, 25 de febrero de 2008

Billar

Hace meses que no nos vemos, entre estudios, dinero, y demás, no nos vemos desde hace tiempo, por fin llegas a Granada por unos días, tienes a mucha gente que ver, pero te tengo una sorpresa reservada. El finde que pasé con la gente de este foro conocí a una chica, de cerca de aquí, muy linda, pelirroja, pelo corto, vamos por debajo de las orejas, muy liso, con a penas unas vetas más rojas que otras... Los ojos los tiene color fuego, un marrón rojizo bastante extraño, cuando le da la luz los tiene casi rojos, y eso le da un punto muy sexy. Ella es de mi estatura, un poco más delgada, el culo, es perfecto, ni grande ni pequeño, perfecto, sus tetas... son pequeñas, una 85 diría yo, no tiene mucho pero para su constitución son una buena talla, las tiene redondas, firmes, con unos pezones marrones, más oscuros que los míos y más pequeños, preciosos... pero tu eso aún no lo ves, sólo ves que llegas a un bar nuevo, con unos amigos, sabes que estoy allí esperándote, habíamos hablado de vernos un rato aunque andabas liado con tanta gente.
Cuando entras ves el nuevo bar, al fondo la luz del billar ilumina su entorno, bastante oscuro, mientras te haces a la luz y te pides una birra no dejas de ver a esas dos chicas que juegan al billar, me ves de espaldas... sólo ves como mi pelo está mucho más largo, y mucho más rojo... ves como lo dejo caer por la derecha de mi cara mientras sujeto el taco e intento colar una bola lisa en el extremo opuesto. Desde tu perspectiva sólo ves mis vaqueros caidos que dejan ver mis boxes militares, un pantallazo te recuerda a tu piso, meses atrás, cuando me los quitabas nada más llegar.. eso te hace sonreir.. mientras te acercas ves que a penas se me marca el culo, pero sabes cómo es, lo recuerdas perfectamente... desde el final de los boxes hasta la camiseta hay un gran trayecto, ves que llevo una camiseta militar muy corta, se me ve toda la espalda... te acercas a mi y tocas la zona de la cintura para avisarme y saludarme.. en ese momento le doy a la bola y la mando a tomar por culo, vamos, ni de coña la entré donde quería, te habías acercado tanto que notaba tu pene en mi culo, a pesar de lo ancho de mis vaqueros podía notar cuánto te habías aproximado y tu olor me hacía ver que eras tú, no otro, tú, que habías llegado... me doy la vuelta y te abrazo, hace meses que no nos vemos y te echo muchísimo de menos, por fin estás aquí, en este abrazo ves cómo al otro lado de la mesa se encuentra la chica pelirroja, Marta, ves a esa chica que intenta entrar su bola sin mirarnos cómo nos saludamos... entonces te la presento, te digo al oido: "¿te la follabas?" y al mismo tiempo le das dos besos mientras levantas las cejas con cara de sorpresa, entonces, te vuelvo a repetir "¿te la follabas conmigo?" Le das un largo buche a tu cerveza, te la terminas, y te limpias la boca con el dorso de la mano, necesitas pensar... aunque realmente ya estás excitado, no esperabas verme tan.. preciosa, y mucho menos esperabas un recibimiento así, aquella chica parecía muy linda detrás de esos pantalones vaqueros y esa camiseta que dejaba mostrar su silueta.
No me respondes, te vas a pedir otra cerveza mientras nosotras seguimos jugando al billar, hablas con unos amigos en la barra mientras nos observas, nos ves tumbadas encima del billar jugando, pero al poco nos ves jugando juntas, ves como ella no se decide a darle a una bola y yo me coloco detrás, le toco la barriga para centrarla... le ayudo y juntas metemos la bola en el agujero correcto. Bueno, tu no ves las bolas, solo ves... nos ves a las dos allí, tan cerca, y mi pregunta, ¿te la follarías conmigo? Es una broma, me esta proponiendo un trío, esta lo que quiere es reirse... bueno, intentas concentrarte aunque tu amiguito está en alto por si las moscas... ves cómo nos aburrimos del billar y nos acercamos a la barra, no quiero interrumpirte así que nos pedimos un par de cervezas y seguimos en nuestra conversación, nos apartamos a un rincón donde hay dos sofás y una mesita, ella va delante con las cervezas, yo me quedo rezagada pagando, y cuando paso por tu lado te toco la espalda, y te lo vuelvo a preguntar, "¿te la follarias conmigo? Vente con nosotras, solo, al rincón, y ya decides, si no te apetece, me la follo yo solita.. pero te digo que merece la pena, que ya la conozco..."
Tu alucinas, claro, ya ni escuchas lo que tus amigos te dicen, sólo ves que me voy hacia aquel rincón, ambas brindamos, no sabes por qué, así que te despides de tus amigos y te acercas a nosotras. "¿Por qué brindais?" Me preguntas, "por el buen sexo", te respondo, "porque esta noche lo pasemos bien, y porque tú estás aquí..." Alucinas, brindas con nosotros y tras beber, no sabes que hacer para relajarte, entonces ves como esta chica se acerca a mi y me besa, claro, no sabes si irte, si quedarte, estas en el otro sofá del rincón, te sientes incómodo porque no puedes dejar de vernos, besándonos, acariciándonos, cómo le cojo el culo con fuerza, recuerdas esas manos en tus muslos, buff, no quieres irte, al contrario, empiezas a pensar que la proposición es en serio. Me aparto de ella y te pregunto, "¿entonces qué dices?" La otra chica no dice demasiado, pero te coje la mano y te indica que te sientes con nosotras... tu que no sabes si has bebido de más... alucinas, en ese momento nadie en el bar nos ve... estamos en una zona muy apartada... ella te entra la mano por debajo de tu camiseta y ya no sabes que hacer, yo dejo mi botellín y empiezo a comerte una oreja, estas..como una moto, dos pelirrojas para tí, las dos, y tu ahí que no sabes cómo reaccionar, me coges con una mano la nuca mientras con la otra le cojes el culo a ella, sí, esta tan buena como yo te decía.
Entonces, por fin hablas, preguntas "¿dónde?", "tenemos una habitación reservada cerca de aquí, es donde nosotras íbamos a pasar la noche pero creo que cabes con nosotras... pero aun es pronto, no?" En ese momento piensas, pronto? tarde.. a que estais esperando?
"Bueno, invítanos a una ronda y nos vamos, te parece?" Así que te levantas y nos dejas allí a las dos, que no dejamos de besarnos, y vas a por otras 3 cervezas, tus amigos te paran, pero no quieres estar con ellos, ahora solo piensas en nosotras dos.
Cuando vuelves, intentas coger aire, le preguntas a Marta, que es muy callada, y ella te cuenta un poco de su vida, poco, porque rápidamente lleva su mano a tu entrepierna y te deja sin aire, mientras tanto yo me bebía mi último buche, tu a penas te has bebido media cerveza, pero te da igual, quieres irte ya.
Nos levantamos y salimos del bar, tus amigos te miran con cierta incertidumbre, "no pregunteis", les dices mientras te despides... los tres salimos del bar en dirección al hotel donde ella está alojada por estos días. Tiene que pedir la llave y como hay bastante lío en recepción, nos dice que vayamos subiendo, nos indica dónde es... en el ascensor estamos solos tú y yo, en ese momento me preguntas, "¿y ésto?", "¿el qué?" antes de que suba te quiero para mi sola, y te callo a besos, mis manos no se cortan en entrar en tus pantalones, jugar con tu pene, cogerte el culo, tu no te cortas... ambos sabemos que follaríamos con ella o sin ella. Esperamos en la puerta mientras nos besamos, al poco sube ella, abre la habitación y deja las cosas en una mesita, es una cama enorme, para los tres.. alucinas... no sabes por dónde o cómo empezar, pero sabes que yo llevo las riendas, eso te tranquiliza...
Estábamos los 3 en la habitación, tu aún alucinabas con la situación, un par de cervezas no se notaba en tu cuerpo, pero a veces te parecía que se te había subido, estabas flipando... Estabas en el pasillito, apoyado en la pared viendo como nosotras dejábamos nuestras chaquetas en el escritorio, yo me acerqué a la chica y empecé a besarla, a cojerle el culo, a acariciarle la espalda... tu seguías allí mirando, boquiabierto, observando, veías como ambas nos desnudábamos, cómo sin a penas esfuerzo nos quitábamos el sujetador, los vaqueros... estabas paralizado, veías a las dos pelirrojas de tus sueños enrollandose, ya estabamos casi desnudas, Marta y yo tan sólo llevábamos ya los boxers, yo tenía el militar y ella uno rojo liso, rojo oscuro, seguíamos besándonos como si tu no estuvieses allí, cuando te distes cuenta, estaba todo el suelo lleno de ropa, y ambas estábamos tan tranquilas, pasando de ti, como si no nos observases.. fue cuando ella introdujo su mano por mi boxer mientras me besaba el cuello desde la espalda cuando te distes cuenta de que estabas embobado, no podías perderte aquello, sin pensártelo dos veces te desnudastes y te acercastes a mí, mientras ella me masturbaba tu comenzastes a besarme los pezones, a morderlos, a jugar con ellos, mientras tus manos cojían el culo de ella, estabas flipado, entonces ella nos empuja, caes sentado en la cama mientras Marta y yo nos arrodilllamos, reculas hasta estar en el centro de la cama... entre, besos, alientos, caricias, nos preguntas si tenemos condones, "no hace falta, te decimos, tomamos la píldora y estamos limpias, tu también no???" Sonries y asientes sin ablar...
Al escuchar que todo aquello además se iba a realizar a pelo, tu erección es aún más firme, crees que te vas a correr en cualquier momento, pero quieres disfrutar a tope, tumbado, entre nosotras, que te besamos, acariciamos, te lamemos completamente, mientras una te besa en la boca la otra te subciona los testículos y juega con tu pene hasta que la haces parar, no, quieres aguantar, aún no, hoy merece la pena.
Quieres una tregua, relajarte un poco, "despacio", nos dices.. cuando te sientas y apoyas tu espalda en el cabecero de la cama, nosotras jugamos aún más entre nosotras, sabemos cuánto te gusta vernos, observarnos, vivirlo, esto no es una porno, no es hentai, no, es para tí, es sólo para ti. Ambas estamos arrodilladas besandonos, acariciandonos, masturbandonos mutuamente, aún sentado ves como ambas nos movemos, no sabes qué viene, te entran nervios, nos cambiamos y cuando te fijas estamos haciendo un 69, nosotras dos, nos ves de lado, en ese momento te fijas que ya tengo mi tatuaje en el pie derecho, un símbolo celta en el talon... ya no puedes quedarte quieto, te acercas a nosotras y me lames la planta del pié, sigues, lamiendo los muslos, el culo, mientras ves cómo Marta me está haciendo flipar con su pearcing de la lengua, lo tienes todo, todo para tí, la besas a ella, ambos me introducís la lengua en el coño mientras una mano de ella te toca la polla y te masturba, quieres seguir jugando, no quieres quedarte fuera, nos rodeas y llegas a mi cara, me preguntas "¿y ese tatuaje?", "ya tengo 20 años", te respondo, me besas, ese detalle de mi piel que no conocías te hace que te guste aún más, me besas tan fuerte que tu barba me araña los labios y me los enrojece, mucho, los ves más rojos que nunca, y quieres seguir besándome, mientras no dejas de mirarme a los ojos, todo esto ocurre mientras ambos masturbamos a Marta, nuestras manos se enlazan para mantener el ritmo, estas alucinando, te masturban mientras besas y masturbas, todo a la vez, todo, tu cuerpo se estremece, ya no sabe a qué atender, y lo poco que puedes pensar lo centras en aguantar un poco más, en seguir a tope, en aguantarlo todo....
Ella se cansa de la postura, se cambia y se da la vuelta, tú quedas encima mia, besándome y acariciando mis pechos mientras ella desde atrás te besa el cuello y te sigue masturbando, tiene unas manos suaves, delicadas... mis manos en cambio te agarran con fuerza el culo, a penas hay espacio pero cabemos los tres... ya no puedes más, intentas aguantar, cuando yo salgo de debajo tuya, te aparto, en cierto modo hasta te molesta, cojo a Marta y la coloco sentada con la espalda en el cabecero, ya estábamos demasiado a los pies de la cama, cuando desconcertado no sabes que pasa, ves como me inclino y continuo comiéndole el clítoris mientras le masturbo con mi mano derecha, no sabes si te he apartado por algo, estas petrificado, no sabes qué pasa... estas rojo, ardiendo, sientes que no puedes seguir parado, no quieres acercarte pero tampoco puedes esperar... me aparto de mi trabajo y te digo que cojas algo que hay en mi bolso, que sabrás a lo que me refiero, no sabes por qué pero acatas mis órdenes, sabías que por el tono era una invitación a que siguieses con nosotras... en él encuentras un consolador de goma, con aros, como un gusano, bastante largo, como de dos. En ese momento te acuerdas que lo has visto todo menos las famosas tijeras, pero eso era sin consolador, no? Te cuesta pensar, sin meditarlo mucho y dejandote llevar por mis indicaciones te acercas. Me lo das y te pongo la mano en mi culo, ya sabes lo que quiero, estoy de rodillas, casi tumbada, ves mi culo, liso, blanco, suave, los cojes con tus manos mientras observas como ya no son mis dedos los que masturban a Marta, sino aquel juguete... comienzas a penetrarme, sin condón, llegas incluso a ver cómo el fluido de mi placer sale por los labios de mi vagina, completamente depilada, sin un vello... te mueves lento, como te muevas rápido te corres, y no quieres, aún no, quieres aguantar, pero me escuchas gemir, nunca antes habías escuchado el gemido de una chica ahogado por el sabor del fluido de la otra, ella también gime, no se lo esta pasando mal.... quieres correrte, pero no quieres parar.. no quieres, no, aún no... estas muy caliente, ardiendo, sudando, y cuando tocas los pies de Marta los notas treméndamente fríos, esto te hace reaccionar, sales y te acercas a nosotras por el lado, ¿Puedo participar? me preguntas, mientras sacas el consolador para entrar tu polla en ella, no puedes correrte sin probarla, buff, para lo fría que es su piel no puedes entender cómo puede tener un orificio tan cálido y húmedo, yo estoy de rodillas, detrás, acariciándome, esperándote, la agresividad se acerca, sabes que quiero llevar yo el control, es un juego de dominio, yo la quiero a ella, tu nos quieres a ambas, te agarro por los hombros y te hago salir, te apartas y soy yo la que ocupo tu lugar, con las piernas abiertas, puedes ver cómo nuestros clítoris se rozan, cómo nuestros fluidos se mezclan, alargo el brazo buscando el consolador, me lo acercas mientras te masturbas mirándonos, sabes que me encanta ver cómo te masturbas, lo coloco en medio y ambas nos movemos buscando el placer del juguete, ambas aún en la posición de tijera. Sólo ves piernas, tetas, culos, brazos, piel... sólo ves cómo nuestra piel roza y ya no puedes más... quieres acabarlo, no puedes controlarte más, yo que veo cómo te muerdes los labios, dejo de moverme y dejo el juego, te quedas de rodillas mientras ambas nos acercamos a tí, por primer momento sientes las dos lenguas en tu miembro, nos olvidamos de nosotras y nos centramos en tí, notas la saliva, el pearcing de ella, como nuestras lenguas se entrelazan con tu pene en medio, lo ves, lo ves perfectamente, tus manos nos acarician la espaldas de ambas, ya no puedes más, vas a llegar, quieres verlo, llevas ahora tú el control, así que nos apartas y sujetas tu polla con tu mano mientras te corres en nuestras caras...no conocías tal grado de excitación, no habías conocido un orgasmo así en tu vida, podías tocar el cielo con los dedos del placer que corría por tu sangre.
Caes sentado en tus talones, cansado, rendido... de repente sientes frío, el sol empieza a entrar por la ventana, no te habías dado cuenta. Nosotras nos vamos al baño, te damos un beso corto y nos vamos a la ducha, estamos sudadas, llenas de fluidos corporales, sudor, saliva, flujo vaginal, semen.. estas aún respirando agitadamente... mientras nos ves lléndonos desnudas al baño... respiras un poco más y nos sigues...
En el baño hay un plato de ducha, bastante espacioso, y entras con nosotras que ya tenemos todo el baño lleno de vapor, el semen de nuestros cuerpos es sustituido por espuma y el olor a gel te invade, dejas que el agua caiga en tu cara, bebes un poco, cuando abres los ojos ves cómo nos enjabonamos, te acercas, y quieres seguir, aún estas empalmado, no puedes correrte, pero puedes disfrutar un poco más.. entonces yo subo mi pierna al filo de mármol que decora la ducha y me penetras cómo en las escaleras de tu cama.. cómo te gustaba a ti esa postura... Lo sientes, aún caliente, aún húmedo. Marta mientras tanto estaba aclarándose y se acerca para enjabonarte la espalda, esto es un sueño, no dejas de pensarlo, no quiero despertar.. quiero seguir...

viernes, 22 de febrero de 2008

Detenciones

Mi vida no puede ser normal, tiene que ser agitada, y como era de esperar en mi, socialmente comprometida, no pude faltar a la última manifa en contra del desalojo de un centro social okupado. No faltaron los gritos, la resistencia, la furia en mis venas que alimentaban la rabia de saber que por mucho que hiciesemos sería inevitable el final que todos estábamos viendo.
Cuando los antidisturbios entraron a cargar contra nosotros, toda esa rabia se tradujo en agresividad que nosotros descargábamos contra los armados policías. No pude creer lo que vi, a él, a aquel chico que hacía años que no veía, no podía creer lo que estaba viendo. Se acercó a mí y sin reconocerme intentó detenerme, se encontró que tras mi femenina figura se ocultaba una fuerte resistencia, por mucho que luché consiguió reducirme, yo sabía quien era él, pero parece ser que no me reconoció a mí.
Una vez con las manos esposadas a la espalda me agarró con fuerza y me llevó a un furgón, cualquier cosa con tal de no entrar allí, era lo que tenía en mente, así que dije que me asfixiaba, que me cachease fuera. No dudó y me puso de cara al lateral de la furgoneta, el barullo estaba lejos y nadie nos echaba cuenta y como tenía las puertas abiertas el furgón, ni tan siquiera nos veían. "A ver que traes" me dijo mientras cacheaba normalmente mis axilas y mi torax, sin propasarse, solo cacheaba. "Te conozco", le digo, para y sigue cacheando "eres Carlos, nos conocimos en un bar hace 4 años, no se nada de ti desde entonces, recuerdas a Miguel? Sabes que ya es papá?" En este momento se para del todo y me dice a la oreja "¿a que juegas?" con tono violento, pero yo no conforme con la paliza que ya me había tenido que dar al reducirme y con la detención, me doy la vuelta, a lo cual no encuentro oposición ninguna. Me mira de arriba abajo, buscando reconocerme, y mientras me observa paso mis manos hacia delante, el exceso de flexibilidad en los hombros es útil en estos casos. "¿Qué haces?", me grita, "ayudarte a que me cachees" le susurro mientras abro las piernas. Entonces me mira a los ojos, y susurra "ya te conozco", jugandose el pellejo comienza a cachear mis piernas de un modo mucho más íntimo y me sugiere que le acompañe a unos de los coches patrulla. Por radio le dice a los compañeros que se va solo con una rebelde para llevarla a la comisaria, mientras los demás siguen forcejeando con los demás.
En estos momentos olvido la causa, solo puedo ver la fibra del antebrazo que me sujeta, la anchura de hombros desarrollada a base de ejercicio y la mandíbula afeitada que muestra su viril rostro. Al final he tenido suerte, y puede que en vez de una paliza en el furgón me lleve otro tipo de paliza en el coche patrulla.
No digo nada, no quiero cagarla, me sangra el labio después de tanto forcejeo, me siento atrás, como detenida que estaba y Carlos se sienta al volante, por el espejo retrovisor ve cómo me lamo el labio buscado la herida y la sangre enrojece mis labios, sonríe y coge un desvío a un polígono industrial, no es precisamente una comisaría aquello.
Aparca y se sienta atrás, no tiene intenciones de quitarme las esposas, y eso me excita aún más. "¿Cómo haces eso con los brazos?" me pregunta mientras se acerca a mí, esta vez ya sólo lleva el uniforme, sin el casco o el chaleco, joder qué bien le sienta el papel de policía, "y pensar que nos fumabamos pitillos juntos y me buscabas cubatas cuando yo aún era menor de edad", le susurro, se acerca y me invita a colocar mis manos en el reposacabezas del coche, "¿quieres que te detenga de verdad?" me dice con una voz mucho menos agresiva y mas bien sexual, "no voy a oponerme a la ley" y dicho esto comienza a besarme el cuello, a jugar con mis orejas y mis labios, besarme poco a poco, mientras sus manos se iban encargando de levantar la camiseta de lycra que deja a la altura de las esposas. Esto es una tortura, no puedo hacer nada, me apetece tocarle, morderle, desnudarle, pero no, tengo que conformarme con esperar, este es el peor castigo.
Se quita el cinturón y se abre la camisa, mientras me quita poco a poco los pantalones, se nota que estoy excitada y eso le hace ir aún mas lentamente, cuando por fin me deja desnuda me acaricia el pelo, cualquiera diría que es una violación pero no dejo de desear que me toque, que me bese, que me acaricie, y que me penetre.
Sigue besándome mientras se arrodilla en el suelo de la parte de atrás del coche, con el cristal de seguridad no hay a penas espacio, pero se ve que no es la primera vez que lo hace. Coloca mis piernas sobre sus hombros y se coloca un preservativo mientras con su otra mano acaricia mis senos y los soba asta hacerme enloquecer, se inclina y me lame el ombligo, por un momento parece que va a bajar a comerme el coño pero en ese momento me penetra sujetando mis piernas con sus fuertes brazos, puedo verle, con la camisa abierta, con sus fuertes pectorales asomando, goterones de sudor bajan por su cuello mientras sus labios se aprisionan mostrando leves sonrisas de placer, y yo no puedo más, no puedo tocarle, ni besarle, me conformo con recibir, pero es brutal el placer que me esta proporcionando, no puedo dejar de verle mientras me penetra, ver como su pene entra en mi vagina y todo se llena de flujo. Entonces me doy cuenta de lo que está ocurriendo, después de esto me dejará marchar? Me detendrá? Me llevará al calabozo? Tan solo pensarlo me pongo más cachonda pensando en que sea él quien me vigile las noches en el truyo, ya empieza a darme igual. Las ideas se van de mi mente y dejan paso a ardientes gemidos que son ahogados con un leve chillido que se compagina con el momento en el que noto que las manos fuertes de Carlos aprietan mis piernas, tanto que después de la paliza recibida incluso puede llegar a dolerme, y ahí me quedo, cansada, dolorida, complacida.
Complacida pero detenida, "venga, que una cosa es que tengas un polvazo y que me apeteciese desde que bajé del furgón y otra cosa es que te escaquees, que a mi me piden explicaciones" y quedando escusado me vuelve a vestir, me besa la herida del labio "lo siento" me susurra, me pide que deje las manos atrás y deje de jugar con los brazos y se sienta delante, llevándome al calabozo con los demás compañeros de la manifestación, solo que yo ya no estoy rabiosa, estoy relajada, y me quedo sentada, dentro del calabozo, lamiendome la herida y respirando hondo. Nadie me dice nada, nadie sabe lo que acaba de pasar.

jueves, 21 de febrero de 2008

Las escaleras

He venido a verte unos días y salimos a dar una vuelta, me enseñas tu ciudad, tus bares, tus calles, tu vida. Me haces formar parte de ella y yo sonrío agradecida, me gusta saber que para ti soy alguien.
Entramos en tu piso y dejamos los abrigos en la entrada, tu entras en la habitación mientras yo entro a lavarme los dientes y a quitarme las lentillas en el baño, cuando vuelvo con mis boxers negros y los calcetines de rayas rosas, dejándome sólo una camiseta negra de tirantas...
Al entrar en la habitación me miras por encima del filo de tus gafas, estabas tocando el bajo, sentado en una silla bajo la cama, me miras, con un dedo ajustas tus gafas y dejas el bajo a un lado, embobado, mirándome, yo sigo ahí, en la puerta de tu habitación, con el pelirrojo cabello cayendo por mi espalda, y el escaso flequillo que me cae por los ojos que los hace aún más bonitos, a pesar de ser marrones, el marrón oscuro de mis ojos y el brillo de mi mirada te encanta, son grandes, redondos, sonrientes, al igual que mis labios carnosos, que te sonríen tímidamente, te levantas de la silla, lentamente también, te quitas las gafas y las dejas en el escritorio, me miras, me analizas, me besas lentamente, sin tocarnos... sólo tus labios me unen a tu cuerpo.
Me aparto del marco de la puerta y te empujo para cerrarla, seguimos besándonos, mientras te quito la camiseta, me centro en tu pelo, me vuelve loca tu cabello, enredo mis dedos en tu cabeza mientras la otra mano acaricia tu espalda, ya estamos dentro de la habitación, en el suelo, de pié, descalzos, besándonos, lentamente, despacio.
Te quitas el cinturón y dejas caer los pantalones, saltas fuera de ellos y me acercas a ti, tus manos son tan cálidas, tan suaves. Acaricias mis brazos, mi espalda, me besas el cuello y introduces tus manos en mis boxers, yo te imito y acercamos nuestro sexo, deseosos de tocarse, de juntarse, bajas las manos y tocas el filo de los calcetines, te ponen a mil y no puedes permitir que me los quite, quieres follarme así, sin quitarme nada de ropa, sólo la necesaria.
Te bajo tus boxers de rayas grises y negras, tan originales, mientras me apoyo en el filo de un peldaño de la escalera y te acerco a mí. Seguimos besándonos, con los cuerpos muy cerca, con los miembros rozándose, con la dureza de tu excitación entre mis piernas, me quito mis boxers y dejo un pie en un peldaño, eres de mi estatura, será una posición genial, será estupendo quedarnos así.
Puedes ver mi pierna en alto, la otra se mantiene firme en el suelo, ambas quedan abiertas y puedes ver completamente mi sexo, lo ves, lo acaricias, lo agarras con tu mano izquierda mientras que con la derecha me agarras el cuello y me besas apasionadamente, dejas de agarrar mi coño para introducir tus dedos, para masturbarme, yo me agarro con ambas manos a los barrotes de las escaleras, tengo la espalda apoyada en los peldaños y dejo caer mi cabeza hacia atrás dejándome llevar por el placer que me transmites, ves mi cuello solitario y te inclinas para morderlo, para besarme cada trozo de mi piel que puedes ver que queda libre.
Me agarro con más fuerza, mi respiración se agita y ya no puedo más, dejas de masturbarme y comienzas a penetrarme, de pie, sin contemplaciones, una embestida tras otras, escucho la agitación de tu respiración tras el sonido de mis gemidos, me clavo el filo del escalón en el culo y en la espalda, pero da igual, estoy a mil, estamos a mil. Ya no tenemos frío, el calor ha inundado la habitación y el cristal de la ventana se ha empañado, el calor de nuestros miembros se frotan para proporcionarnos el placer buscado, para encontrarse entre ellos como si tuviesen vida propia.
No quiero gritar, me da vergüenza, soy muy ruidosa y me da mucho palo que te des cuenta, así que entre gemidos te muerdo la garganta de modo que el dolor se mezcla con el placer que te invita a correrte conmigo, y cuando parecía que no ibas a dejar de penetrarme sales y te corres en mis piernas, llenando de semen mis muslos, mi barriga, mi coño, incluso los calcetines se han llenado de semen. Tu también estabas agarrado a los barrotes de las escaleras, te quedas así, agarrado, mirándome, mientras recupero el aliento me besas en los labios, un beso corto, suave, y sigues respirando agitadamente, agarrado como si te fueses a caer, recuperándote.



miércoles, 20 de febrero de 2008

Siesta

Durmiendo la siesta, en tirantas, con unos shorts deportivos que dejaban ver el pliegue de mi culo con mis piernas, enredada en una suave manta azul que me arropaba, así despierto, con la televisión muy bajita, no sé que estaba viendo pero la apago de manera distraída y me dirijo al baño para lavarme la cara, son ya las 6 y media de la tarde, Juan está a punto de llegar y yo aún así. Saliendo por el pasillo entro en mi habitación y cojo los altavoces con el ipod, los enciendo y los dejo en la cocina. Vaya desastre, se nota que es lunes y lo último que tenía en mente el fin de semana de después de los exámenes era limpiar la cocina, ni yo ni Juan, claro está, que por cierto, ¿este no sale del curro a las 5? ¿Dónde se ha metido?

No le doy más vueltas y subo la música, soy demasiado nerviosa como para tomarme un café y lo único que me despiertan son un poco de agua fría y la música bien fuerte. La discografía de Fito y los Fitipaldis es la elegida, la coloco en aleatorio y pronto suenan temas como “Whisky Barato” o “Trozos de Cristal” que me hacen cantar y bailar de manera alegre, no sé por qué motivo pero me encuentro muy feliz, no ha pasado nada especial, pero me apetece bailar.

Me coloco el delantal, llevo tan poca ropa que como algo se vierta me ensucio seguro, estoy en chanclas y no tengo frío a pesar de encontrarnos en el inicio de la primavera, será que el sol entra por la ventana y calienta la pequeña cocina del piso alquilado. No tardo en coger los platos y cacharros y amontonarlos en el fregadero mientras bailo al son de las notas de swing que me hacen despertarme poco a poco... dejo caer el agua en mis manos y me pongo a fregarlo todo, dejándolo secar en el escurreplatos, “esto le toca a Juan” me dice mi mente mientras termino de secarme las manos.

En ese momento se escucha la cerradura de la puerta, “hablando del rey de roma”, le grito a través de la música, “pues va a ser que no, me responde, hoy sólo estoy para celebrarlo, mañana lo recojo”, “¿celebrar el qué?” le pregunto mientras entra y comienza a bailar conmigo, parece que también ha tenido un buen día, “me dejan fijo por las mañanas, ya no comerás sola nunca más”. A pesar de que sólo somos compañeros de pisos, y de fiestas, y amigos, le beso, me parece genial, me ilusiona ver que la cosas le vayan bien después de tantos agobios, para ninguno es fácil estudiar y currar a la vez, y mucho menos cuando cada día tienes un horario diferente, al menos yo siempre curro a la misma hora, en el bareto más rockero de la ciudad.

El beso le coge de improviso, y lo acompaño de un fuerte abrazo que me corresponde, dejamos el delantal encima de la encimera y me coge en brazos, dejando que mis piernas le rodeen, estamos celebrando su ascenso, y sin cruzar palabras, nos besamos, en el descansillo, sin llegar al salón aún, el piso es para nosotros, como siempre, pero nunca antes le habíamos dado tal uso, a pesar de todo, las prisas nos corrompen ante tanta energía positiva. Sus besos se trasladan a mi pecho, sin sujetador, se encuentra directamente con mis senos que besa y muerde mientras sus manos agarran con fuerza mi culo hacia sí. Aunque nunca antes habíamos practicado sexo sí que habíamos hablado de ello y sabía perfectamente cómo me gustan las cosas, al igual que no olvido cómo le gusta llevar el control, así que me dejo llevar, confío en él y sé que su control nunca será agresivo o peligroso, así que me limito a dejarle celebrar el trabajo asegurado y de paso ambos celebramos que se acabaron los exámenes de febrero.

Sigo con mi espalda apoyada en la puerta del piso mientras nos veo en el espejo que ocupa la entrada, no tenemos ninguna luz encendida pero la que entra por la cocina y por el salón nos ilumina lo suficiente como para no perder detalle de lo que ocurre, del calor que nos invade.

Aunque sea Juan quien marque el ritmo, tampoco quiero quedarme atrás, y aprovecho que me deja de besar por un momento para quitarle la camiseta, joder, nos vemos desnudos a menudo pero nunca me había excitado de este modo, la felicidad se nota en cada poro de su piel y eso yo lo noto, lo noto y me gusta, me gusta ser feliz, me gusta pasarlo bien, y me gusta compartirlo.

Tras este gesto le entran las prisas, velocidad, aunque tengamos todas las horas del mundo, quiere un polvo rápido, uno divertido, agresivo, apasionado. Sin preliminares, directo al grano, directo al sexo, al orgasmo, y tanta velocidad me excita aún más. Me deja de pié en el suelo, me baja los shorts mientras me quito la camiseta, y no tarda nada en quitarse sus pantalones, no hace falta hablar, sabe que tomo la píldora y yo se que no tiene nada, ambos nos hacemos pruebas cada varios meses, no hay peligro, podemos follar a pelo.

Vuelve a cogerme en brazos, aunque nos hayamos visto desnudos, nunca le había visto empalmado y menudo miembro que tiene, me sorprende, lo he tenido siempre aquí y nunca antes me había dado cuenta, el tamaño también me excita, me hace sentir que va a ser algo genial, que está siendo algo genial. Es entonces cuando las prisas me entran a mí, sin dudarlo me encaramo del mismo modo, para su cuerpo viril mis a penas 55 kilos de peso son una broma y no tarda en coger el ritmo, moviéndome él, estando en sus brazos, mis pies abrazan su espalda y mis brazos se agarran con fuerza a su pelo dejándome llevar por el sube y baja que no cesa, a pesar de ser más alto que yo en esta situación todo queda perfecto para que me pueda morder los pezones sin dejar de follar, de penetrarme.

Siento el calor de su pene, el roce de sus testículos, la humedad de mi excitación, el sabor de sus besos, el olor de su piel, la fuerza de sus manos, el movimiento de sus musculosos brazos. No me contengo y comienzo a gemir, esto le pone aún más cachondo y en vez de bajar el ritmo lo aumenta, parece que no se va a cansar nunca, parece que no va a llegar, pero llegamos, un grito ahogado deja claro que yo he rozado el climax mientras noto dentro de mi el fluido de su placer, y cómo me abraza un momento, como mareado, también ha llegado, y le ha gustado tanto como a mí. Ambos estamos allí, casi a oscuras, ya el atardecer da paso a la noche, y me deja en el suelo, ambos sudorosos, con la respiración agitada, nos miramos, no es un beso, sino un enorme abrazo, un abrazo de dos amigos que se quieren mucho, el que nos devuelve a la tierra.

martes, 19 de febrero de 2008

Compañero de clase


Llego a clase tarde, como casi siempre... acelero el paso para pillar el ascensor, se cerraban las puertas cuando le doy con la pierna al detector para que se abra.. entro acelerada, la puerta se cierra tras mía cuando miro al frente y veo a un chico guapísimo, no le había visto antes por la facultad, el pobre estaba asustado, al verme entrar así, con la respiración agitada.
Me apoyo en el lateral, quedando al lado suya, dejo caer la mochila en el suelo y espero, ambos vamos a la última planta... es lindo, pero se le ve tímido, agobiado, como con ganas de salir. Cuando para el ascensor sale de él, dejándome verle al completo, me olvido de mis prisas por un momento y analizo su silueta, lleva vaqueros y una camiseta blanca, se le marcan los hombros... en ese momento salgo detrás suya y entro en clase, es presentación y no está bien llegar tarde. Cuál es mi sorpresa cuando veo que ese chico no es más que mi profesor, no le echaba más de 25 años, quizás no los tenga. Pensando en eso me siento y saco un par de folios, y un bolígrafo. El profesor se presenta, Jose, dice que se llama, y anota el horario de tutoría y nos explica dónde se encuentra su despacho. Mientras anoto automáticamente sin pensarlo, no dejo de mirarle los brazos, no tiene pinta de ingeniero, cualquiera diría que es deportista.
Varios compañeros me sacan de mi ensoñación para pasarme una lista donde debía apuntarme para las prácticas de laboratorio... una vez firmado y relleno los datos le entrego el folio al profesor, tiene las manos suaves, "Jose se llamaba, no?" le pregunto, durante un momento se cruzan nuestras miradas. Me marcho a recoger mi mochila y el casco de la moto, me estaba colocando la chaqueta de cuero cuando ya casi todos los alumnos habían salido, él aún se encontraba recogiendo el portátil. Cuando me disponía a salir del aula, él se acerca y me pregunta, "¿qué moto tienes?", "una Ducati Monster, negra y roja", le respondo. "¿Te interesan las motos?", asiente con la cabeza y me dice que tiene una moto, también Ducati, pero otro modelo que no llego a recordar, curioso... Muy curioso este profesor.
Me despido de él y bajo por las escaleras, cuando iba por la 3ª planta sale del ascensor y coincidimos, otra vez, me pregunta que por qué no uso el ascensor, si esta mañana me había incomodado, le contesto que no, que simplemente me gusta moverme, que soy nerviosa y necesito moverme. Sonríe y se marcha, por el pasillo, a su despacho. Dudo un momento y le sigo, "perdone", le digo, "no me hable de usted" me contesta, "perdona" vuelvo a decirle, "quería comentarte que esta asignatura la he dado ya el curso pasado, y no se si mis apuntes serán aprovechables para tus clases". "Vamos a echarle un vistazo", me dice, invitándome a entrar al despacho.
De repente me pongo nerviosa, "¿tonteando con un profesor?, ¿yo?" pero ¿y si omitimos el dato que es mi profesor?, me había fijado en él antes de saber que era mi profesor, además verle al otro lado del escritorio le da un morbo... buff, cuantos años tendrá?
"A ver esos apuntes", los saco y se los muestro, "qué de colores", me dice, a los chicos siempre les sorprende que las mujeres usemos tantos colores en los apuntes. Le observo mientras el lee mis folios, qué lindo está con el bolígrafo en la mano y la cabeza inclinada mirando concentrado cada una de mis letras... está para comérselo. ¿Por qué no? Me pregunto
Me dice que sí, que son muy buenos apuntes y que puedo usarlos para seguir sus clases, que no hay ningún problema. ¿Qué le digo? Rápido, es lo que pienso.
"Si no es una indiscreccion, ¿que edad tienes? Cuando nos cruzamos en el ascensor pensaba que eras un compañero, debes ser muy inteligente para ser profesor tan joven, o cuidarte muy bien, si no eres tan joven". Arquea las cejas, duda y me dice que 26 años, después, al comprobar que a penas tiene 6 años más que yo, vamos, la edad de muchos amigos, me acerco a él, rodeando la mesa y le pregunto si aún estoy a tiempo de cambiarme de grupo, que no quiero que sea mi profesor. "¿Por qué?" Me pregunta, le digo, sin saber cómo olvido mi timidez, "porque si con 26 años das clases debes ser muy bueno, pero no podré saber cómo de bueno eres en la cama si eres profesor mío, eso va contra mis normas".
En este momento deja los ojos muy abiertos, sorprendido, petrificado. Parece que va a hablar pero en cambio se acerca a mí, por un momento parece que me va a besar, pero no, sólo quería coger un formulario del escritorio "Permuta de grupo" se llama el documento, "rellenalo y podemos ser amigos, en vez de profesor y alumna"... Me doy la vuelta, dejando claramente mi culo a la altura de su pelvis, cojo un bolígrafo del escritorio y lo firmo, aparto el papel, dejando la mesa despejada, me giro y apoyo el culo en el escritorio. No hacen falta palabras... Jose se acerca a mí y comienza a besarme con ganas, como si no pudiese esperar más, buff, ahora que hay contacto, ahora que toco sus brazos y todo son fibra, no me creo que sea tan genial, inteligente, fuerte, guapo.. buff lo pienso y me pone a mil, yo misma puedo notar la humedad de mi vagina, y a el no se le disimula la erección bajo los pantalones... cuando ya podía palpar el resto de su físico se para, como si algo fuese mal. ¿Algo va mal? Le pregunto, se aparta y se acerca a cerrar con llave la puerta, entonces me pregunta "¿tienes?", sin decirle nada me arqueo hacia atrás y estiro el brazo derecho entrando la mano en mi mochila para coger una caja de preservativos.
El profesor queda atónito, "¿esto es lo que venís a hacer ahora los alumnos?", con voz juguetona, "no, solo que siempre llevo encima, siempre, y esta mochila la llevo siempre que cojo la moto, no sólo para clase". Dejo la caja en la mesa y seguimos besándonos, teniendo ya la espalda apoyada en la mesa y estando el inclinado hacia mí. ¿No va a dejar de besarme nunca? Sin pensármelo le quito la camiseta, y con lo que me encuentro, unos pectorales perfectos, unos pezones pequeños, redondos, un torso depilado, suave, unos abdominales fibrosos... no puedo más y me lanzo a morderle los pezones, los pectorales, necesito follármelo ya, estoy ardiendo, toda la ropa me sobra..
Entonces es él quien me quita la ropa, me quita la camiseta de mangas cortas y se topa con un sujetador abrochado por delante, esto parece gustarle, me besa y me lame el escote hasta que consigue desabrocharlo, comienza con la lengua hasta que le pido que me muerda, entonces me muerde los pezones, como le pido, y eso me pone a mil, me quito los zapatos de deporte sin problemas, con mis propios pies, los cuales abrazan su culo y no dejan de subir y bajar por espalda y piernas, me vuelve a tumbar y me saca los pantalones. Se queda quieto, "¿Qué pasa?", le pregunto, "nada, estoy flipando lo buena que estás", me ruborizo, "la que alucina soy yo, tienes un morbazo y cada trozo de tu cuerpo que descubro, más me gusta", le cojo y le acerco a mi, con una mano le quito el cinturón mientras con la otra no dejo de arañar su espalda, buff, es todo fibra, tiene la piel suave, fuerte, me encanta su torso, me pone como una moto, en ese momento recuerdo que también es motorista y eso me pone aún más cachonda. Al entender mis intenciones de bajarle los pantalones, me dice "no", y se arodilla, me quita el tanga negro de un solo tirón, se encuentra con mis labios, con mi vagina que chorrea, y se sumerge en ella para lamer, besar y subccionar todo lo que puede, estoy flipando, me muerde el clítoris, lo lame, juega con él mientras dos dedos suyos entran y salen de mi vagina para dar paso a un orgasmo brutal, y eso que sólo acabamos de empezar, cuando no puedo más le agarro y le acerco a la cara, piensa que quiero besarle, pero se encuentra con un mordisco en el cuello que le dejará marca, "lo siento, no quería gritar", parece que no le a dolido, sino que le a puesto aún mas cachondo.... mientras no deja de masturbarme le quito los pantalones, y me encuentro con un pene precioso, depilado también, le agarro los testículos con la mano derecha mientras con la izquierda abro la caja de preservativos y busco uno, lo abro y se lo coloco... buff, estamos a mil, no he terminado de colocárselo cuando me penetra sin contemplaciones, si ya habia tenido un orgasmo, ahora venía el siguiente... noto su miembro, el roce, el movimiento, las embestidas, voy camino del siguiente, "me corro, correte conmigo" se lo susurro al oido, y sin decirme nada sólo aumenta el ritmo, buff, le muerdo de nuevo, le lamo, le beso, y esta vez, somos los dos los que llegamos al climax, llegamos a la vez, sudados, desnudos. No puedo dejar de ver lo atractivo que le hace el sudor que le chorrea entre los pectorales, brilla todo entero. Así me quedo, observándole, con las piernas abiertas, mientras lentamente saca su pene, se quita el preservativo y cae sentado en el sillón. Lo he echo, me he follado a mi profesor, y a sido genial.

Burn


Burn, arder, fuego, yo... el calor, esa soy yo. Presento este blog donde contaré todas mis fantasías, mis sueños, mis vivencias, mis experiencias como mujer y como amante del sexo, del erotismo.Me presento sin censuras, sin vergüenza, sin tabúes, me presento para crear un blog de relatos eróticos, unos largos, otros más cortos... en primera persona, con nombres ficticios, con imaginación inalcanzable...
¿Empezamos?