jueves, 13 de marzo de 2008

Backstage


Después de 3 meses currando y estudiando sin parar, me cojo un día libre, no me lo puedo permitir, lo sé, pero viviré todo lo agobiada por verles en vivo. No lo puedo creer, después de 4 años puedo volver a ver a este grupo en vivo, el grupo que más me hace vibrar, que su música me envuelve para llevarme a otro lugar y cuyo batera me tiene loca, es alguien, brutal, cómo se mueve, cómo sonríe, como tiene ese ritmo, buff, qué ritmo, me es imposible no pensar en el ritmo que debe tener en la cama.
Tras salir de la universidad a las 7 de la tarde me cojo el bus que me dejará en la sala donde van a tocar, llego y ya hay un buen número de personas, yo traigo la entrada comprada, y me coloco en el barullo de personas que rodean la puerta de entrada. Vengo sola, quiero disfrutarlo a tope y no me lo puede estropear nadie, quiero sentirlo al 100%, pero de todos modos son muchos los conocidos y los colegas que se pasan a saludarme y que incluso se colocan conmigo para entrar juntos. Yo no les presto atención, estoy centrada en guardar fuerzas para pasarlo en grande.
Me ofrecen una calada a un porro que está rulando, en otro momento no la negaría, yo misma traería mi maría, pero este día no, no quiero que nada me distraiga de la música, quiero vivirlo a tope y poder recordarlo siempre. Sin cámara, sin móvil, sólo las llaves de casa y la entrada del concierto, es lo único que llevo en mis vaqueros negros, junto con una camiseta deportiva, negra también. Botas militares, sujetador deportivo, tanga... todo lo imprescindible para estar cómoda y sin complicaciones.
Cuando abren las puertas nos apelotonamos entrada en mano para entrar los primeros, entre mil personas me resbalo hasta encontrarme muy próxima a la puerta. Ventajas de ir sola, es mas sencillo colarse, no tienes que esperar a nadie y puedes correr buscando la primera fila sin contar con los demás. Libertad.
Llego a la primera línea del escenario, un par de chicos me abren espacio en la valla de seguridad, qué bien sienta a veces tanta caballerosidad... (los 3 sabemos que no me voy a enrollar con ninguno de ellos...). Al rato se apagan las luces, la sangre se transporta a mi piel en forma de calor y mi corazón de acelera, no puedo esperar para pegar un grito de bienvenida a lo que serán los primeros acordes de dos horas de sensaciones indescriptibles. Durante toda la actuación estuve saltando, cantando, gritando, como nunca, olvidándome de todos mis problemas y dejándome elevar a un lugar donde el ritmo, las notas y la letra me crean una nueva realidad donde todo es posible.
Cuando el cantante presenta al grupo me doy cuenta que sólo quedan un par de temas para que acaben y no poder volver a verles en vivo hasta dentro de unos años, aunque el cansancio se va haciendo parte de mi saco fuerzas de mi interior para dar todo de mí durante estos últimos temas.
Se apagan las luces y la gente comienza a salir de la sala, me dejo caer en la valla de seguridad, totalmente agotada, el sudor me ha empapado la camiseta que se pega a mi cuerpo y mis ojos se pierden en el horizonte del escenario mirando como los técnicos comienzan a recoger todo. La sala está casi vacía, pero yo no me muevo, estoy petrificada, desplomada, un técnico se acerca y me ofrece una botella de agua y me pregunta si me encuentro bien, la acepto, me la bebo de un sorbo y la dejo caer en el foso.
El técnico sigue a su trabajo mientras alguien me observa desde detrás del telón que cuelga en el final del escenario con el nombre del grupo, me mira y no deja de preguntarse qué me ocurrirá, todos se han ido y yo continúo allí, inmóvil, ni tan siquiera los de seguridad se han acercado a decirme que me vaya.
Tras pensárselo un poco rodea el telón, lo que me hace levantar la mirada al verle entrar de nuevo en el escenario, estoy alucinando, es él, Michael, mi batería preferido, mi sueño, es él. Sin moverme un pelo me quedo mirándole boquiabierta, aún más cuando en vez de irse a su batería como me esperaba le veo acercarse al filo del escenario y bajarse de él con un salto mientras la toalla le cuelga del cuello, qué alucine! Se acerca a mí y me mira a los ojos, "¿Qué te ocurre?" me pregunta con un español con tono inglés que no puede disimular. Levanto mi cabeza de la valla y me quedo derecha, mirándole a los ojos, sin decir nada, él espera una respuesta, pero a mí no me salen las palabras. "Genial, habeis estado geniales", le digo, "Gracias, pero ¿qué te ocurre?, llevas más de media hora sin moverte de aquí, ¿qué te ocurre?".
"¿Alguna vez te has quedado bajo las sábanas deseando seguir soñando? Solo esperaba, que no se acabase, me quedo esperando quedarme con el eco del concierto, buscar en mi mente lo que aún queda, poder llevarme algo más que los pitidos en los oídos, un dolor tremendo de pies y una camiseta sudada."
"Nunca antes me habían dicho algo así, nunca nadie me había dejado tan claro lo que siente con la música, nunca antes me había fijado en alguien como tú del público"
Esto van con una indirecta tremenda, descarado, ¿ir de grupie yo? Nunca lo había pensado aunque haya fantaseado muchísimo con él, además es él quien me está tirando los trastos. ¿Por qué no?
"¿Quieres llevarte algo más que el eco del concierto? ¿Quieres que sea inolvidable?" Sin responder me acerco al extremo de la valla donde el segurata me deja pasar sin problemas al ver la invitación de Michael. No hablo, ni tan siquiera le he dado dos besos, cualquiera diría que soy fan suya, estoy tranquila, serena, calculante, nerviosa.
Con un gesto me invita a su camerino, esto sí que es una sala, cada músico tiene su propio camerino con un baño con ducha, un sofá, un tocador tipo teatro, perchas, minibar.. está genial.
"Pasa y cierra la puerta", le hago caso y entro en la habitación, algo desordenada, con cosas de él por todos lados. Entro lentamente mientras se acerca a mí, había dejado la toalla en el sofá. Se acercó mucho, mi corazón latía cada vez más deprisa, mis piernas temblaban y estaba petrificada, no podía hacer nada, en otro caso me habría lanzado a besarle, pero no podía, estaba tan alucinada que esperé a que se acercase a mí y cogiendo mi cara con una mano, fuerte, con los callos típicos de los bateras, la acarició y la acerco hacia sí para besarme, lentamente, cariñosamente, para nada lo que yo esperaba, pero en ese momento desperté de mi ensoñación, sumergí mis dedos en su larga melena y apreté su cara hacia mi boca para besarle con mucha más fuerza y más rabia. Él, al ver mi respuesta se lanza sin censuras a agarrar mi culo y mis tetas como si no tuviesemos tiempo, "Lento" le susurro al oído, le descoloca, primero le beso con pasión, ahora le pido que vaya despacio. Esta vez tiro yo de él y me siento en el sofá, donde continuamos besándonos y acariciándonos sin cesar hasta que la temperatura sube en todo el camerino y comienza a quitarme la ropa, en pocos segundos nos encontramos desnudos el uno frente al otro. Nuestro sudor se mezcla en medio de respiraciones entrecortadas y el latir con fuerza del corazón que no es capaz de bombear tanta sangre a tantos puntos del cuerpo. No pierdo detalle, de su lunar junto al pezón derecho, el tatuaje que lleva en la espalda tras el hombro izquierdo, un dragón inmenso, su piel clara llena de un vello considerable, el justo para volverme aún más loca, hace el gesto de recogerse el pelo con una coleta pero le indico que no lo haga y yo me encargo de sujetarle el pelo mientras nos besamos sin cesar.
No sé de dónde sacó un condón que se puso sin a penas esfuerzo, comprendo que no se fíe de todas las grupies que se tira, así que no comento nada, además tampoco pensaba follármelo a pelo, cualquiera sabe dónde se ha metido éste. Sin darle importancia seguimos acariciándonos y besándonos sin cesar, nuestras manos se chocaban buscando en el cuerpo del otro. "Túmbate", me pide, y haciendo caso se coloca frente a mí, rodilla en el asiento del sofá, la otra en el suelo, con un ángulo un tanto curioso me penetra lentamente. Nunca antes me habían follado así, muy lentamente entraba y salía, cambiando el ritmo a una sacudida mucho más intensa para volver a reducirse dejándome totalmente descolocada y al mismo tiempo excitada. Los cambios de ritmo, la resistencia, la constancia, me confirmaron que los baterías follan bien. Estaba retorciéndome de placer cuando me dijo "me voy" y al 5º orgasmo que experimentaba me dejé llevar por una última vez antes de culminar con una de mis fantasías más ansiadas, y menos esperada. Se tumba hacia atrás, de quita el condón y lo tira en el suelo, quedando ambos tumbados en el sofá en lados opuestos. "Acércate a mí", me pide, y me tumbo encima suya, con la cabeza en su pecho.
"Es la primera vez que me acuesto con una grupie" Me confiesa "yo nunca he sido una grupie" le admito, dicho esto me ofrece un poco de cocacola que tenía junto al sofá, y quedo abrazada a su cuerpo desnudo durante un largo rato, hasta que llaman a la puerta. El guitarra del grupo le grita en inglés que se van a ir de copas, que tiene 5 minutos para estar listo, ambos nos vestimos y me invitan a salir de copas con ellos. Sin un euro en el bolsillo, con las llaves de casa y la entrada rota me voy con ellos a de bares, sorprendida del rumbo que ha tomado la noche y contenta de haber ido sola al concierto, acabando la noche hablando con todos los del grupo y sin dejar de besar a mi soñado batería, el cual me ofrece su teléfono móvil, que le rechazo. "Hoy es un sueño, un sueño que se quedara en mi mente para siempre, pero sólo será eso, un sueño, quizás en unos años nos volvamos a ver en un concierto, tú arriba, yo entre el público, en cualquier otra ciudad, en cualquier otro país, búscame, porque me encontrarás, pero no quiero tu teléfono, porque esto ha sido un sueño y así debe terminar." Dicho esto, sorprendido, me suplica que pase la noche con él en el hotel, sin pensármelo acepto la invitación y el momento se repite, esta vez en su cama, cuando despierto en cambio ya se ha ido, me deja una nota " A dream", había dejado dicho en recepción que me dejasen dormir, entregué la llave y me marché a casa con una sonrisa que nadie comprenderá jamás.

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